Marea desobediente para la Revolución Integral

Mar ya no tenía miedo. El temor era sutil y fugaz, sólo por la posibilidad de volver a los momentos en los que no le pertenecían sus temores. Pero siempre, cuando entraba en una cueva, se adentraba mientras se acariciaba al vientre de la Montaña, donde sabía que si quería expresarse, la escuchaban:

– Aquí estás segura, puedes explicármelo – dijo resonando una voz familiar.

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Mar no tenía tiempo que perder. Tuvo la certeza del tiempo del sí, y arrancó a comunicarse desde la voz de una realidad que no le pertenecía sólo a ella:

– Estamos rehaciendo el hogar. Te lo digo con la firmeza y la confianza de la coherencia. Nos estábamos descuidando de poner leña al fuego, y los palos no nos dejaban de caer. Muchas compañeras pensaban que las pisarían si salían del camino trazado y por ese motivo bajaban la mirada.

Ahora hemos aprendido, caminamos libres, y nos hemos comprometido a construir juntas. Continuamos por el sendero que ya pocas dignamente caminaban: hacia la liberación y la reconstrucción de las condiciones de nuestra existencia como sujeto colectivo. Lo llamamos Revolución Integral, y sabemos que te gustará.

La voz de la Montaña pronunció un largo silencio al tiempo que hacía memoria de todas las veces en que a lo largo la historia había visto florecer procesos revolucionarios. Recordó las revoluciones manipuladas, las que no cambiaron nada; las que no eran revoluciones. Pero, también, recordaba las florecillas rebeldes, las más dignas, las más puras; aquellas que nunca han dejado de resistir y batallar por la descolonización. Las originarias que conservan en la sabiduría de sus pueblos la receta del vivir bien, no del bienestar individual, sino del convivir con abundancia de lo que es fundamental, en el fluir de los sentimientos y de la vida alegre.

Lo comprendió de repente: la semilla de esta Revolución germinará reforzada por las capacidades de aquellas que le dan el agua y la luz; la capacidad de vincularse con el entorno y recuperar los saberes ancestrales.

Ella, la Montaña, se comprometió a aportar la Tierra donde hacer crecer la Revolución Integral.

– Una nueva revolución, ¡Qué emocionante! ¿Y qué más necesitáis? – Respondió animada la voz de la Montaña.

– Lo que de verdad necesitamos lo tenemos claro. También lo que no. No necesitamos todo aquello que desde la manipulación mediática nos han dicho que tenemos que desear. No necesitamos que ningún Estado nos diga cuáles son las prioridades, porque no lo serán si no vienen de nuestros consensos.

Necesitamos únicamente dar más pasos firmes para autogestionar en colectivo lo que nos permita abastecernos de lo que de verdad hace falta: saludes, educaciones, energías, hogares …, justícias. 

Por fín – respondió la voz de la  Montaña aliviada-, ya dudaba de si seríais suficientemente valientes para dar este paso. Pero, esto que estáis haciendo es complejo. Os hará falta gente con experiencia y estudios, también hace falta dinero, porque aún vuestro mundo funciona con esos papelitos perversos… ¿Tenéis autorizaciones, permisos y subvenciones? ¿Quien os ayudará?

– Nosotras mismas. Esta vez es diferente. Precisamente queríamos hablarte de esto: no pediremos permiso para ser libres. No hay autoridad legítima más allá de la propia conciencia. Cuando prescinden de nuestras maneras, sólo nos queda desobedecer.

En este punto nos mantendremos firmes, ya nunca acataremos lo que nos limita en la construcción del mundo nuevo que llevamos dentro: una nueva sociedad donde todas tenemos voz y oportunidad de acción; también tú. Te lo explicamos para que hagas radiar el apoyo a la Desobediencia Integral.

Hubiera preferido poder ver los ojos de la Montaña para explicarle esta parte, pero Mar se dio cuenta que era lo mismo que mirarse a sí misma y vivir, a través de sus propios ojos, los acuerdos que habían tomado. Más concisa y calmada, continuó:

– Rompemos de raíz el contrato social con los estados y el mundo financiero. Creamos un nuevo contrato social basado en la proximidad, el apoyo mutuo y la confianza entre cada una de nosotras y las comunidades a las que nos sentimos vinculadas. Este es el gran plan: no hay gran plan. Esto no va de teorizar e imponer, tampoco hay que salir a la calle hasta agotarnos. Podemos ir más allá, podemos desobedecer cualquier autoridad ajena. Podemos transformar nuestras relaciones humanas y dejar de aceptar discriminaciones y enjuiciamientos.

– Me llegan hasta el fondo tus palabras sinceras mientras vuelven una y otra vez por el eco de esta cueva. Sólo me preocupa una parte, no penséis que desconfío de vuestras intenciones, pero temo que vuelva a no haber justicia. Llevo toda la Vida observándoos atenta, y en todos los calendarios y geografías, os habéis sometido al yugo por no ser capaces vosotras mismas de equilibrar las balanzas. Además, no os dejarán en paz, querrán atacaros, encarcelaros …

La voz empezaba a temblar, un nudo ahogaba estas palabras y empezó a preocuparse, como se preocupa cualquier madre … Al mismo tiempo, era consecuente, sabía que Mar era una mujer libre, de las que conservan vivo el espíritu de justa rebelión que la educación paternalista no ha podido obstruir, culpabilizar y sancionar.

La Montaña rompió la objetividad con la que habitualmente hablaba y se posicionó claramente en contra de la falsa democracia que institucionaliza la injusticia, es un tema que le toca de cerca, ya que cada día ve como son perseguidas aquellas que la defienden y la cuidan.

– Las leyes no son más que papel mojado que contradice con impunidad a quienes las dictan y ejecutan. EL Estado paternalista se plantea mejoraos la vida y no hace más que enturbiárosla con un asistencialismo caduco a la par que ineficiente; mantenéis a los que dicen deber al pueblo su existencia y en realidad le atentan en contra. ¿Cómo lo habéis permitido durante tanto tiempo?

La mal llamada justícia es uno de los poderes opresores corruptos, que se encubren mutuamente para obedecer a la destrucción y mostrar un espejusmo de independencia y equidad que ya no hay quién se crea Los que están en el poder, ya sea político, financiero o judicial, no son juzgados. En cambio se acosa a quienes denuncian públicamente las injusticias y se trata de cortar las alas y penalizar a las activistas sociales que tratan de reequilibrar las injusticias.

– Como tú, lo sufrimos de primera mano, por eso mismo no les damos legitimidad para juzgarnos. Por eso mismo desobedecemos sus leyes y tiramos adelante con propuestas que no necesitan el beneplácito de los estamentos oficiales: propuestas de acciones directas del pueblo y para el pueblo.

Con una mirada más profunda y un tono de voz más vivo, Mar añadió:

– Todo esto que te digo tiene un objetivo que va mucho más allá de cubrir las carencias de los estados … Queremos una nueva construcción social del derecho y los acuerdos de convivencia que vivencialmente surjan de nosotras. Al contrario de lo que ocurre en las actuales democracias capitalistas, donde las normas son fruto de la burda reforma de épocas anteriores más oscuras.

No iremos al ritmo de ese paso lento y manipulado, no se trata de pedir cambios insustanciales, se trata de la coherencia de resolver los conflictos a nuestra manera, desde la democracia de las asambleas horizontales entre personas que se miran, se tocan y se huelen.
Las personas afectadas participan en la resolución de los conflictos y vamos generando el consenso, hasta llegar a un acuerdo que todas las partes aprueben.

El sistema de justicia que planteamos se basa en que los colectivos humanos nos acogemos y participamos activamente de la continua definición de nuestros derechos y deberes, afines a los principios y recursos que nos unen.

– ¿Cuántas sois ya? Veo el crecimiento cualitativo que estáis haciendo, pero no el cuantitativo. Sabes que nunca he dudado de que unas pocas personas pueden cambiar el mundo y por ello os doy todo mi apoyo. Espero que muchas más estén a vuestro lado y se sumen, desde sus luchas y a su manera.

– Hasta ahora éramos pocas, pero encontramos en todas partes rebeldes que, si es necesario, no obedecerán las leyes; más cuando conocen los intereses de control que las promueven y desconfían de las intenciones de los que las dictan; más cuando son personas que se sienten capaces de crear y convivir.

En este sentido, remarcamos como una dimensión importante de la Revolución Integral, los radios de apoyo y protección para aquellas que sientan que deben desobedecer para llevar a la práctica su voluntad profunda de emancipación.

Las palabras acompañaron a Mar por el canal de salida de la cueva

Declarada ya en alegre y constructiva rebeldía, no se escondería nunca y dejaría volar al mundo miles de llamadas como esta:

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La cueva se contrajo, el ojo de luz se dilató, y Mar volvió al mundo.

A todas las mujeres que han parido la Marea de la Revolución

Firman: Mujeres Comprometidas, Resistentes, Enredadas, Austeras, Revoucionarias, Activistas, Desobedientes, Integrales, Creadoras, Activas, Libres, Soñadoras


8 de marzo de 2013

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