Las cooperativas: herramienta para la construcción desde abajo

Entre las propuestas que iban saliendo, al cabo de unos días tomaron fuerza algunas relacionadas sobre todo con la creación de cooperativas. La cooperativa es una forma jurídica de empresa que permite aplicar la democracia económica, es decir, una persona un voto, por mucho que unas personas tengan más capital aportado que otros. En el ámbito de los movimientos sociales, a menudo se denomina cooperativas a todas las formas de organización asamblearias y participativas para gestionar una actividad económica colectivizada. Por ejemplo, las cooperativas de consumo ecológico son aquellos colectivos en que un número de unidades familiares que oscila entre una docena y un centenar, se junta para realizar compras colectivas a campesinos de producción local y ecológica. La base del trabajo suele ser voluntaria aunque también hay modelos mixtos con la profesionalización que permiten ampliar el número de participantes y ser parte aunque no dispongas de tiempo suficiente para colaborar activamente.
Buscando e investigando sobre las ideas cooperativistas, se empezó a plantear este modelo aplicado a la vivienda, es decir, en las cooperativas de vivienda de cesión de uso.

“En el ámbito de la vivienda propongo como proyecto estratégico la creación de cooperativas de vivienda de uso, donde los participantes son inquilinos y a la vez socios de la cooperativa que es propietaria de la vivienda. Esta idea que aborta la especulación, sigue el modelo escandinavo “andel”. Ahora es una buena oportunidad para generalizar esta propuesta porque con unos pocos cálculos cualquier persona hipotecada podrá darse cuenta de que dejando de pagar su hipoteca y apostando por este modelo, podrá aumentar a medio plazo su bienestar y seguridad, disminuyendo sus necesidades económicas.

Este modelo de cooperativa de vivienda además de por el acceso a la vivienda, es importante para todas las relaciones comunitarias que puede conllevar, pues se pueden generar tareas, espacios y usos comunes que además ayudarán a reducir el impacto ecológico de nuestra forma de vida. Se trata de realizar una expropiación ciudadana de la propiedad capitalista para convertirla en propiedad colectiva, y la cooperativa de uso es una manera legal de hacerlo que puede complementarse con las acciones de desobediencia civil tipo okupaciones que ya conocemos.

Será interesante calcular también, ahora que las hipotecas afectan a viviendas que se están devaluando, como dejar de pagar las mismas y apostar por este modelo puede hacer que una familia tenga derecho para toda la vida de tener una vivienda digna, sin endeudarse y a una cuota bastante más baja de lo que cuesta un alquiler.

Así pues, pienso que esta propuesta es muy complementaria con la huelga de usuari @ s de bancos, ya que las personas que por voluntad o necesidad pasen a ser morosas,  podrán implicarse en la cooperativa, ya que sus aportaciones al capital social no son embargables y en cambio se pueden devolver si se dan de baja de la cooperativa. Este modelo antiespeculativo de cooperativas de uso, es incipiente en el Estado Español, donde ya lo está popularizando la asociación Sostre Cívic, pero es masivo en otros países como Suecia, Dinamarca y Uruguay. Algunas de ellas son a la vez modelos de cohabitatge (cohousing), que enfatizan las relaciones comunitarias entre los vecinos y por tanto son doblemente interesantes. Tengo ganas de ir construyendo una propuesta sólida sobre este tema, en tiempos de crisis. Alguien se apunta? “

Al concebir esta idea, se empezó a pensar que en ella se podría tener una solución para motivar a la gente a dejar de pagar sus hipotecas, pues si los números demostraban que era más viable para vivir en condiciones, dejar de perder dinero en una casa que no sería tuya hasta dentro 30 o 40 años y dedicarlos a tener pagado un techo en 5 años, participando de un proyecto colectivo, mucha gente se podría entusiasmar. El hecho de encontrar la solución en el ámbito del cooperativismo fue un gran hallazgo que comenzó a dotar de forma a todo este sistema de propuestas.
Investigando con esta idea en la cabeza, para terminar de darle forma, se profundizó en la herramienta de las cooperativas para vehicular la construcción desde abajo de estructuras que puedan resolver las necesidades básicas de todas las personas. Un hecho clave dio aún más fuerza a la propuesta y es que “la aportación social a la cooperativa no sería embargable; sí lo serían los excedentes de la cooperativa si se generan, y los anticipos laborales (en cooperativas de trabajo) en las mismas proporciones que los sueldos”.