La salida de la prisión

Después de 65 días encarcelado sin ser juzgado, la audiencia de Barcelona da la razón en cuanto a que la medida de prisión provisional sin fianza, empresa por el juzgado n º 29 era excesiva.

El auto de la audiencia, insiste pero en el riesgo de fuga, hablando de declaraciones de Enric contradictorias, sin querer reconocer que se trató de un proceso en que decidió volver asumiendo las consecuencias coincidiendo con la publicación Podemos! del 17 de marzo. Ante esto, Enric deslegitima la audiencia, pues da versiones contradictorias, además de denunciar la violación de los derechos fundamentales en las prisiones. Una vez más, Enric transforma el acoso a su persona con un discurso contra el poder y la necesidad de emprender acciones al respecto.

La audiencia contradice claramente lo que había dicho el juzgado de instrucción n º 29, así si ese decía, sin avergonzarse, que un motivo para “fugarme” es que no tenía arraigo social, esta dice ahora que tengo “una red de conexiones” a mi disposición, para marchar o para situarme en paradero desconocido, sin salir del país.

Así pues la audiencia de Barcelona ha inventado “el exceso de arraigo social” como motivo para tomar medidas cautelares.

En que quedamos?

Aunque la audiencia nos haya dado la razón parcialmente, los 65 días cerrado, no me los quita nadie.

Sin embargo, mi paso por la cárcel ha sido una experiencia enriquecedora, que me ha servido para aprender por mí mismo, muchas cosas del sistema penitenciario y de la realidad de las prisiones.

A nivel personal el día a día ha sido muy tranquilo y no se me ha hecho demasiado duro, en parte por mi manera de ser, pero también porque no tiene nada que ver entrar en la cárcel con el apoyo social del que disfruto, que entrar como el 99,9% de los internos, como personas anónimas o señaladas como parias. Se ha querido evitar que viera, lo que es la cárcel realmente, pero mi observación y los ratos compartidos con otros compañeros, me han servido para hacerme una idea bastante aproximada de la indefensión y la vulneración de derechos fundamentales, que viven los miles de personas reclusas, en nuestro país, una falta de derechos muy por encima, del que dicen las leyes vigentes.

La prisión no cumple la función de reinserción que se le supondría sino que acentúa el desarraigo social y falta de perspectivas de los que están cerrados.

Esta experiencia espero que me sirva pues, para poder contribuir a la defensa de los derechos fundamentales de los reclusos ya crear debate social sobre la cárcel y sus alternativas.

Además de criticar los fundamentos de esta decisión que ha puesto precio a mi libertad, la fianza de 50.000 euros la considero excesiva también en la cantidad. Sólo hay que mirar el archivo de las fianzas solicitadas en otros supuestos delitos, para darse cuenta que es una cifra discriminatoria por motivos de ideas. Sin embargo, entre la gente que me da apoyo, algunas personas individuales que no quieren decir quienes son, lo han depositado rápidamente. La gente que me apoya considera que soy más útil en la calle que en la cárcel y es por eso que tan rápidamente, me han liberado. Se lo agradezco y asumo esta confianza depositada en mí.

Aún así conviene aclarar que de ese dinero los bancos no verán nada, porque no son míos y que al ser una fianza no se trata de donaciones, sino de depósitos que serán devueltos a estas personas después del juicio.

Estos depósitos se trasladarán próximamente a la banca ética y cooperativa Fiare, de modo que en el juzgado sólo quedará el aval bancario correspondiente que estamos tramitando que aporte esta entidad. Será de esta manera como haremos que nuestra respuesta a esta medida económica sea coherente con los objetivos de la insumisión bancaria: aprovechándola para reforzar el primer proyecto a la vez ético y cooperativo de nuestro país.

El proceso de instrucción continúa y puede ser largo. Si los bancos me quieren juzgar, la ciudadanía juzgará a la banca. Como se ha demostrado en estos 65 días encarcelados, por cada vez suyo, lo que harán será amplificar la fuerza de nuestras denuncias, el significado de nuestros argumentos y la coherencia de nuestros actos. Buscando un castigo ejemplar, lo que han hecho es reforzar un ejemplo que inspira.

Cuando la voracidad y falta de escrúpulos de la banca ha quedado al descubierto y ha hecho de desencadenante de la grave crisis económica actual, una mayoría social, considera que los ladrones son los bancos y quieren por mí la absolución.