La comunidad de morosos para generar apoyo mutuo y la investigación sobre las cooperativas

En estos meses la web de 17-s se estaba convirtiendo en el principal punto de encuentro para la comunidad de personas morosas y a menudo embargadas de España. La información que se daba era la necesaria para poder dejar de pagar las deudas de manera voluntaria y activista pero estas respuestas servían también para la “comunidad de morosos”, personas que ya no tenían nada que perder en probar otro modelo que las ayudara a solucionar sus problemas reales. Con los últimos hallazgos en relación a las ventajas legales del cooperativismo, se caminaba hacia una propuesta integral que fuera en la dirección de aportar soluciones prácticas a los problemas reales de las personas.

Enric dedicó horas y  horas a leer e investigar la Ley de Cooperativas, hasta que se encontró con un concepto que le llamó especialmente la atención: la “Cooperativa Integral”, que se define como cualquier cooperativa que integre en su seno más de un objeto cooperativo, es decir por ejemplo, que si una cooperativa de vivienda es a la vez cooperativa de servicios, en realidad es cooperativa integral como debe llamarse. Este nombre sonaba muy bien y parecía muy adecuado a la idea que iba surgiendo: cooperativizar los diferentes aspectos de la vida, es decir,  transformarla por completo.

Al mismo tiempo en que tenían lugar las investigaciones sobre el cooperativismo, la web se había ido llenando de recursos adecuados para todo aquel que quisiera participar en la huelga de bancos en cualquiera de sus formas, añadiendo una información detallada de las opciones alternativas.

A finales de diciembre escribió un artículo que ordenaba muchas de estas ideas para empezar a dibujar una visión global de los diferentes elementos de transformación que desde el colectivo Crisis estaban trabajando.
El artículo “Construyamos una alternativa colectiva al capitalismo: Integrando activismo y necesidad en los barrios”, refleja todo este proceso reflexivo y propositivo que había ido evolucionando en los últimos meses:

Si hay una solución común para todos los colectivos afectados por la crisis que sea a la vez un paso hacia una alternativa de sociedad, ésta pasa por la organización colectiva a nivel vecinal y comunitario. Reforzar las relaciones comunitarias es un medio contra la precariedad vital y al mismo tiempo un fin en sí misma. Volver a la comunidad es uno de los referentes básicos del movimiento por el decrecimiento pues quien aprende a compartir y a moverse en un entorno solidario, da cuenta de que el consumismo ha sido una práctica sin sentido que creó adicción cuando olvidamos que los lazos sociales no tienen precio. En cambio la generación de espacios y bienes compartidos ayudará a reducir el impacto ecológico de nuestra presencia en la tierra a la vez que hará aumentar nuestra calidad de vida.

En este contexto las cooperativas me parecen el método legal idóneo para agregar voluntades a una práctica postcapitalista que haga abandonar la propiedad privada en bien de la colectividad. Además esta forma jurídica nos permite al mismo tiempo construir economías colectivas y autogestionarias y protegernos de los embargos de los bancos y de los estados, estos últimos cada vez más incisivos con la práctica de las penas-multa como forma de represión.

El reencuentro entre los vecinos en sus barrios debería servir para potenciar en amplias capas de población, la autogestión de sus necesidades. Como miembros de una cooperativa donde cada uno aporte su profesión, oficio, habilidad o simplemente su tiempo, pueden poner en común productos y servicios entre los asociados cubriendo comunitariamente parte de sus necesidades y a la vez venderlos hacia fuera para poder adquirir los ingresos que les permitan cubrir los gastos monetarias de su día a día. Este espacio de socialización también puede servir para romper con las relaciones verticales y mercantiles que han marcado en el capitalismo actual, el acceso a necesidades básicas como la educación y la salud, y que entre todas podamos poner en común la práctica de aprender a aprender, para así poder autogestionar nuestra vida cotidiana.

 

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