El poder dual en nuestro imaginario. Una opción estratégica para acompañar una nueva carta constituyente.

La cuestión estratégica es esencial para poder asegurar la continuidad del movimiento 15-M con la misma fuerza o más de cuando se creó. Por este motivo con algunos compañeros escribimos
hace unas semanas: Pensando el futuro del 15-M:

Cuando pensamos en las estrategias de acción para transformar la sociedad en el ámbito político, a menudo vemos que se llega a un callejón sin salida, al concluir que ninguna de las propuestas nos parecen suficientemente aplicables.

Sabemos el peso que tienen los bancos, los lobbies y las instituciones internacionales, para dirigir las políticas públicas, de modo que las reformas planteadas en muchos ámbitos como la economía, la ecología, la educación y la salud, son casi inalcanzables si no transformamos previamente al propio sistema político o generamos un contrapoder popular desde el que construir una nueva soberanía popular.

Actualmente hay un debate en muchos espacios sobre qué estrategia seguir para situar la democracia directa como vía de participación legítima y legal en el ámbito político estatal. Muchas de las propuestas, basadas en la reivindicación para conseguir reformas que den base legal en la democracia directa, son incapaces de responder a la pregunta: que haremos nosotros si el poder no acepta nuestras reivindicaciones (la opción más probable por otro lado. ..).

Las propuestas basadas en la autogestión, por su parte, son propuestas participativas y que pueden agruparse y aumentar la conciencia de una parte de los participantes pero no pueden responder todavía a los problemas que afectan a las mayorías de población, no concienciadas con los valores que acompañan a las alternativas a nivel local.

A través del documento “autoorganizarnos!”, intenté hace días, situar en el debate otra línea de acción, la de la autoorganización en el sentido amplio, basada en la complementariedad de las diferentes estrategias de lucha, como las de la reivindicación y la autogestión. Para que quede más claro lo que quiero decir, propongo bautizarla ahora como autogobierno.
Esta estrategia del autogobierno consistiría en dedicarnos desde el movimiento organizado a ir creando y ampliando mecanismos de participación directa, presenciales como las ágoras, pero también y especialmente a distancia o de carácter menos comprometido como las consultas y referendos populares, y al mismo tiempo ir asumiendo la capacidad de contrapoder suficiente para hacer que sean vinculantes como o son ya por ejemplo en muchos casos las decisiones de detener los desahucios.
Parece ser que todavía muchas personas tienen problemas para imaginarse cómo esta vía puede salir adelante y hacernos replantear los procesos de transformación del sistema democrático, así que ahora el objetivo de este texto es profundizar en esta estrategia como metodología de revolución permanente mediante el ejercicio del poder popular en un contexto de poder dual.

Que quiere decir poder popular / contrapoder o de otros términos similares?

Sin pretensión de entrar en un laberinto de conceptos y orígenes, lo que nos importa de esta idea, es que se trata de un poder participativo, instituido por el propio pueblo que es capaz de hacer contrapeso y desobedecer el poder que emana de los gobernantes , poniéndole acciones que surgen de la democracia directa y asamblearia de un movimiento desobediente con el sistema imperante.
En el lenguaje del 15-M sería la consolidación de lo que ya se está haciendo: la práctica de decidir de manera directa y participativa ya partir de ahí actuar directamente desde el pueblo sin pasar por que no nos representan.

¿Que quiere decir poder dual?

Poder dual es la situación en la que conviven 2 poderes de diferentes orígenes en el mismo territorio que compiten por la hegemonía y su propia supervivencia. En este contexto de revolución desde abajo, este poder dual estaría formado por una parte por el poder estatal legitimado por un sistema representativo basado en las elecciones. Por otra parte sería el poder popular legitimado por un sistema de democracia asamblearia y la democracia directa, autoorganizado desde el pueblo, que es capaz de ir creando y defendiendo espacios libres del control y la sumisión al poder estatal. Este poder no estatal aplica la desobediencia ya sea armada o civil en las decisiones estatales que afectan a sus ámbitos de control.

Dado que la del poder dual quizás una situación buscada expresamente, a través de un plan de acción, la podemos denominar también como una estrategia de transformación de la sociedad.

La situación de poder dual, por definición no es estática ni consolidada, por la razón que al menos el poder estatal es un poder monopolista que no acepta convivencia con otros, sino que querrá tumbar al otro poder para ser el único legítimo en su territorio. Así, una estrategia de poder dual es probable que sea parte de un proceso de transición o de revolución en la que el nuevo poder pretende llegar a sustituir el poder que había instaurado antes. Con ello, por lo tanto una situación de poder dual puede llegar a durar muchos años, hasta que uno de los poderes llegue a hacer desaparecer al otro.

¿Ejemplos de poder dual ?

La situación en la Chiapas, con las juntas de buen Gobierno y los Caracoles, la existencia de pueblos zapatistas, etc … es una estrategia de poder dual que lleva ya más de 15 años y que aún no tiene vías de concluir.

En Bolivia, antes de que Evo Morales fuera jefe de estado, había una situación de poder dual, en varias regiones donde el estado no tenía capacidad de aplicar sus decisiones debido a la movilización popular (ver guerra de agua y guerra del gas). Esta situación de poder dual, no ha terminado con Evo Morales en el estado, ahora son las élites capitalistas las que desobedece el estado y controlan varias regiones del país.

En España, ya estamos viviendo algunas muestras de poder dual, a medida que el poder popular aflorando. Así lo vivimos de manera temporal en campamentos como los de Sol y Plaza Cataluña.
Ahora mismo, la defensa que están haciendo los vecinos y vecinas de lavapies y su discurso de nuevas reglas hechas desde abajo en su barrio,
Ver Ban: http://madrid.tomalosbarrios.net/2011/06/25/bando-aprobado-por-la-asambl…
apunta a un naciente poder popular en el barrio. También lo apuntan los desahucios que se están parando en todo el estado, aunque habría que hacerlo durar en el tiempo para que todo esto se consolidara.

En occidente, en los últimos años, las estrategias que han sido cercanas a la idea de poder dual, han sido débiles ya sea por la intensidad de la participación o por la duración de la resistencia, pero las más exitosas como el movimiento del 15 – M han tenido en común la acción directa noviolenta, porque es ésta la que permite irnos ganando a números importantes de población.

Nueva constitución y poder dual. Una estrategia de acción para conseguir hacer nacer la democracia directa en nuestras vidas.

Nuestras acciones de desobediencia civil no violenta ante los poderes públicos ya están siendo atacadas por los políticos argumentando que ellos tienen más legitimidad para estar elegidos por la ciudadanía como representantes (lo vimos en el 15-J). Es en este contexto que se haría especialmente importante hacer pública una propuesta seria y potente de democracia directa, pero hay que considerar que legalmente cualquier propuesta de este tipo debe pasar por la reforma de la constitución que ahora mismo impide, creando un bloqueo circular, que desde la democracia directa se puedan rehacer las leyes orgánicas que impiden esta participación directa.

Si planteáramos simplemente una reforma de la constitución, llevar en paralelo una estrategia de democracia directa autoorganizada podría hacerse, pero su alcance estaría limitado por la falta de argumentaciones políticas que acompañarían este autogobierno. Pero si lo que hacemos es una nueva carta constituyente, la cosa cambia, ya que estaríamos escogiendo el mismo principio que históricamente a permitido constituir nuevas sociedades.
Podemos reivindicar una reforma o una nueva redacción de esta constitución, pero lo que me parece claro que tenemos que hacer en paralelo es crear las bases para que podamos construir una nueva carta constituyente sin depender de los políticos, es decir una nueva constitución creada desde abajo, horizontal y con la mayor participación posible, que si las reivindicaciones hacia arriba no son aceptadas, servirá como principal fuente de legitimidad del autogobierno del poder popular como poder legítimo nacido de la soberanía popular.

Además, la propuesta de ser aceptada, opción remota, significaría tal transformación de las vías de participación que abriría las puertas al resto de transformaciones profundas de la sociedad que estamos planteando. Son este tipo de propuestas, las que tiene sentido plantear, inasumibles porque si se asumieran significarían realmente un gran cambio.

Se trata pues de una estrategia que gracias al imaginario del poder dual, nos permitirá salir ganando, haga lo que haga el gobierno. Las mejores estrategias son como estas, las que siempre te llevan a ganar.

Dicho esto, las dos consecuències estratégicas más probables una vez culminado el proceso de redacción y aprobación en referéndum desde abajo de la nueva constitución, es:
en primer lugar: la retirarada del reconocimiento como representantes políticos legítimos del pueblo a los respectivos cargos legislativos, ejecutivos, judiciales y de medios de comunicación públicos y el autogobierno aplicando la democracia directa desde abajo con el binomio “asambleas populares + consultas populares” como método legítimo de toma de decisiones.

en segundo lugar el inicio de un proceso largo en el tiempo de dualidad de poderes, que compiten por la legitimidad y la’ejercen en el día a día.

En esta situación, habría un doble campo de juego de esta confrontación, por una parte el Parlamento donde hay partidos que asumen el mandato de la nueva constitución y después por otro lado todas las asambleas y participantes del movimiento con sus herramientas de democracia directa desde abajo que han aprobado la nueva constitución y la aplican tanto como pueden.

Esta sería la estrategia de poder dual, que motiva este artículo. Un proceso de revolución progresiva hacia una nueva sociedad, en la que vamos vaciando el poder que viene de arriba para ir rellenando un nuevo poder, que emana, descentralizado, desde abajo.

Como conclusión, la estrategia de poder dual permite conectar las estrategias reivindicativas con las estrategias de autogestión, dibujando un panorama que conecta las diversas estrategias existentes recuperando en el imaginario una unidad de acción con visos de éxito

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