Que no os confundan, ahora más que nunca la soberanía está en el pueblo

Lo que está pasando las últimas semanas en Cataluña y especialmente en las relaciones mediáticas entre Cataluña y España, entre Cataluña y el mundo, está haciendo creer a muchas, especialmente fuera de la sociedad catalana, que la soberanía de Cataluña está en su poder institucional y que por lo tanto ésta se puede revertir y controlar, tan sólo conteniéndo, reprimiendo, deteniendo a sus líderes

En esta línea me llegan comentarios de gente de fuera, que incluso suponen que después del 155, se detendrá el movimiento de independencia.

Precisamente lo que demostró el 1 de octubre, es que la soberanía está en el pueblo, este pueblo qu cuando las instituciones por vías, legales, de negociación o mediáticas no fueron capaces de detener la represión de la 1- O, surgió a través de los CDR y de la autoorganización valiente de la gente, para defenderse y defender el referéndum.

Después de este momento hemos asistido a un juego de apariencias, en un lado aparentando que la decisión de la independencia está en manos de una persona o de 72, y en otra parte aparentando que las instituciones polítques de Madrid pueden parar- o incluso desde la UE aparentando que tienen la última palabra. Quieren hacernos creer, pero repetir infinitamente una mentira no la convierte en verdad ….

Lejos de estas apariencias, la soberanía, como debería ser el caso de cualquier proceso de inicio de una nueva forma de organización social, está en el pueblo. No abstractement como ente, sino en su capacidad de autoorganizarse en pueblos y ciudades del territorio catalán, siendo actualmente su cara más visible los CDR, ahora reconvertirá en Comités de Defensa de la república.

Como la memoria histórica catalana conoce bien, cuando la respuesta al fascismo se organiza en la calle, el poder de la gente supera de largo el de las instituciones … Pensemos en el 19 de julio del 36 y lo que vino los meses después.

Se puede detener una expresión de autoorganización política y social de una calidad como aquella, si pasa en el siglo XXI?

Incluso en el ámbito económico y con un gobierno con las cuentas bloqueadas i sin el sistema de impuestos activados, es la ciudadanía activa que puede organizarse para solucionar las necesidades del corto y medio plazo.

En el contexto de lucha está clara la independencia, la independencia, del fascismo, del capitalismo neoliberal, del poder financiero y las corporaciones ..

Está por ver todavía qué forma debe tomar un nuevo Estado, si es que la independencia coge forma de un Estado.

De hecho, las instituciones del presidente, del gobierno y del parlamento, son instituciones autonómicas … y hasta que no se defina con participación social, una nueva constitución y se decida en democracia directa, no se puede saber a ciencia cierta, de qué formas institucionales se dotará la Cataluña, postEspanya, y por tanto no tenemos que dar por supuesto que las instituciones en transición del viejo modelo autonómico son las que deben liderar el proceso de independencia, a partir de la desconexión.

Habrá un Gobierno con un presidente y unos ministros? ¿Por qué, si se ha demostrado que las formas de organización centralizadas y tanto jerárquicas, son muy débiles ante presiones políticas, de acciones represivas, del capital y de los medios de comunicación …

Habrá un parlamento de profesionales de la política, cuando la tecnología y el experieǹcia nos demuestran que hay formas de participación directa que recogen mejor la participación de la gente?

y si Cataluña, pudiera ser el escenario de práctica, de una nueva forma de organización política participativa, que la lleve más allá de ser un nuevo estado nación, en la era de la crisis de los estados nación?

En este sentido se abre una ventana de oportunidad en que aquel dicho visionario, es más apropiada que nunca en Cataluña, … todo está por hacer, todo es posible ….

Convirtamos las posibilidades en realidades a través de la acción en la calle, en las cooperativas, en los centros culturales, en las asambleas, en las redes autoorganizadas.

Hoy miércoles, asambleas en todo el territorio se encontrarán para declarar la independencia. Una acción decentralitzada que será la viva expresión de la fulminación del espejismo de soberanías controladas por las élites, que campaba desde el 10 de octubre, y la continuación directa del 1 de octubre cuando la soberanía de la gente, empoderada en la calle , ya significó una declaración de hecho.

Que el 1-O nos sirva para no olvidar nunca, cuán imparable es el poder popular.

La celebración del referéndum de independencia de Cataluña, con unos resultados de más de 2.2 millones de votos ha demostrado muchas cosas Y algunas muy importantes para aquellos y aquellas que creemos más en la capacidad autoorganizativa de la gente, que en ningún estado .

Y es que nos ha demostrado como un movimiento de desobediencia decentralitzada y masiva no puede ser detenido por las fuerzas represivas del estado.

La policía nacional Y la guardia civil, sólo fueron capaces de parar algunos colegios electorales en algunas horas y se vieron absolutamente incapacitados de tener un impacto generalizado sobre un referéndum que conseguió más votantes por ejemplo que el referéndum de la constitución europea o el del Estatuto de 2006.

Justo ha sido la demostración práctica de lo que ya avanzaba este artículo de la directa, tras un estudio detallado:

https://directa.cat/policia-pot-retirar-urnes-de-2702-collegis-electorals

Por mas que la violencia policial haya sido brutal, indignante y desgarrador, justo es un episodio más, aunque sea el más mediático, de lo que es la represión Estatal. Aunque haya tenido más de 800 heridos, a los que aprovecho también para desear una rápida recuperación.

Muchos y muchas lo hemos sufrido en las últimas décadas y no nos viene de nuevo; con el añadido de muchas veces, hemos tenido que luchar también para que apareciera en la prensa, al no contar con el apoyo de ningún centro de poder político o económico. Si no que le recuerden a los participantes catalanes de las manifestaciones contra el G8 en Génova en 2001, especialmente los que vivieron el terror en el Scuola Diaz. Episodio que por cierto, ni siquiera recibió la reprobación del gobierno catalán de entonces.

Lo que es más especial, Y único ha sido la fuerza que millones de personas han demostrado en participar y culminar una acción desobediente con éxito, por más que un Estado ha hecho todo lo posible para impedirlo.

Esta capacidad desobediente del pueblo autoorganizado no recibirá debates del Parlamento Europeo ni la atención de muchos de los medios de comunicación, así que se desde abajo, de boca oreja, para redes sociales y medios comunitarios, que debemos valorar, extender y sobre todo no olvidar nunca.

Se me ocurren muchas más razones por las que esta demostración de poder popular, también serían importantes. Invitar 20000 refugiados sin esperar que un Estado lo acepte; evitar desalojos de más gente sin casa, detener obras megálomes en nuestro territorio natural.

Y se me ocurren todavía muchas más si lo pensamos a nivel mundial.

Claro que si pueden concentrar miles de policías en el mismo lugar, la cosa sería más difícil en aquel lugar, pero esto sólo nos indicaría que el resto del territorio está libre para que lo podamos autogestionar; Y por lo tanto finalmente que no hay ninguna forma de impedir la soberanía popular, desde abajo, si ésta se ejerce de forma coordinada y decentralitzada.

Estoy seguro de que la defensa de la autodeterminación catalana se tendrá bien presente como es de imparable el poder popular en los próximos días; espero también que no se olvide nunca en todas las causas justas del mundo en que la ciudadanía tenga que enfrentarse a las fuerzas represivas de un Estado y especialmente en aquellas que necesitaremos para defender la autogestión de la vida cotidiana, de los autoritarismos de los Estados.

Comunicado leído en la entrega del premio Derechos Humanos del Festival de Cine y Derechos Humanos de Barcelona.

Enric desde la Pantalla del cine Texas de Barcelona.

Enric desde la Pantalla del cine Texas de Barcelona.

Gracias, Fina, por todo el apoyo que me has dado siempre y para recoger el premio en persona, algo que  no puedo hacer hoy, porque hace cerca de cuatro años que tengo una orden de búsqueda y detención en España que aún sigue vigente. Sin embargo, en los próximos días, reactivaremos la campaña #Retornoenlibertad, para que el próximo año, el 2017, podamos convertir su lema en una realidad.
Gracias también al Festival por la valentía y determinación mostradas al otorgar el premio a una causa que no cuenta con el apoyo de los poderes estatales, corporativos y mediáticos.
Más allá de mi situación personal, creo que es un gran acierto relacionar la denuncia del actual sistema bancario con los derechos humanos, ya que el privilegio bancario de la creación de dinero supone una absoluta penalización para los derechos sociales, económicos y ecológicos. Y esto no es un  problema nuevo, ya que, por generaciones, este sistema financiero, que crea dinero de la nada y lo hace pagar con intereses, ha sido responsable de la transferencia de una inimaginable cantidad de recursos para hacer a los pobres más pobres y a los ricos más ricos; hecho que se comprobó ya totalmente con todo lo que vino después con la crisis bancaria y la crisis económica, que tanto han afectado a la mayor parte de la población.
Han pasado muchas cosas en los últimos ocho años de la llamada crisis; pero muy pocas, realmente, para solucionar el problema desde la raíz. La reforma del sistema de creación de dinero ha llegado al debate público sólo en algunos países. En concreto, básicamente: Gran Bretaña, Suiza e Islandia. En el Parlamento de Londres se debatió en 2014. Pero allí quedó, en el debate. Aunque no es poco, ya que fue la primera vez que se debatía en 170 años. Islandia creó, el año pasado, una comisión de trabajo del Parlamento para valorar la reforma del sistema de creación dineraria. Y, en Suiza, hay un referéndum pendiente sobre si los bancos privados deberían seguir creando dinero o no.
Pero sólo eso y, desgraciadamente, ninguno de estos países pertenece a  la Zona Euro, a pesar de que  varios Estados del Euro, especialmente los del sur de Europa, están pagando en intereses de deuda un  porcentaje importante de su presupuesto,  reduciendo así su capacidad para dedicarse al bienestar de las personas. Aunque, sobre el papel, son los Estados los que han definido los poderes del Banco Central Europeo, que ahora los hace pagar tan duramente por dinero creado de la nada.
Mientras, muchas de las entidades bancarias existentes tienen un exceso de liquidez en los mercados especulativos, al mismo tiempo que falta en la economía real, porque en ésta no les es suficientemente lucrativa. Ni siquiera las políticas expansivas del BCE, con los tipos de interés al 0%, han funcionado para alimentar la rueda de la economía real.
Con todo esto, se ve que no hay un cuestionamiento fundamental en las instituciones políticas del papel del sistema bancario. Entre otras razones, porque se han encargado de hacerlo tan complejo, precisamente, para evitar que la mayor parte de los políticos y de la población en general lo entiendan.
En resumen, aunque ha sido demostrado que el sistema financiero actual perjudica el desarrollo de la economía real y de la mejora de los derechos sociales y económicos, no podemos esperar que sea el mismo sistema financiero que nos ha llevado donde estamos el que nos saque las castañas del fuego; sino que tenemos el reto y la responsabilidad de construir un nuevo sistema financiero que ponga en el centro de su actividad a los seres humanos y al planeta.
Sin esperar a que el sistema financiero oficial se reforme a sí mismo, varios colectivos llevamos años trabajando para construir un nuevo sistema bancario en el que la financiación esté centrada en apoyar las actividades importantes de la economía productiva para cubrir las necesidades de la gente; en el que el cooperativismo sea una actividad central de la actividad financiera; y donde las buenas prácticas ecológicas sean una condición básica. Un nuevo sistema bancario en el que la creación de dinero se convierta en un bien común, un derecho básico, del que nadie pueda abusar por intereses lucrativos o políticos, sino que cada actividad económica de utilidad social y ecológica pueda tener acceso al mismo para llevarse a cabo . Una nueva forma de hacer banca que demuestre al Banco Central Europeo y a todos quienes lo avalan que hay otra manera de hacer y que, aunque no lo hagan ellos, lo haremos nosotros. Un nuevo sistema bancario que no es sólo un sueño, sino que con FairCoop y diversas redes y colectivos, vamos camino de convertirlo en una realidad incipiente en este próximo año 2017. Así que os pido que estéis pendientes.
Dos hitos para el 2017.  #Retornoenlibertad y construir un nuevo sistema bancario para la gente.
La gente, es decir, un pueblo rebelde, autoorganizado y libre es todo con lo que contamos.
Necesitaremos todo vuestro apoyo, vuestra confianza y vuestra participación, para poder conseguirlo.
!Gracias hoy a todas por estar ahí!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Aprendiendo de la autonomía democrática para construir la autonomía comunal.

En estos últimos años, se ha reavivado el debate sobre opciones de organización política más allá del Estado, gracias a la experimentación con prácticas de confederalismo democrático que se está realizando en Rojava y a lo que ellos llaman autonomía democrática.

En el contexto de un control no estatal del territorio, producido en una situación de guerra

y con la protección de las milicias kurdas y sus aliados, esta nueva sociedad es construida sin tener que desbancar unas estructuras estatales que brillan por su ausencia.

rojava36

 

 

 

 

 

Este proceso de autonomía democrática es posible en esa situación de excepcionalidad que se vive en medio de la guerra de Siria, lo que podría hacernos creer que esta construcción alternativa sólo se puede dar en circunstancias como esas: excepcionales. Por eso me parece importante analizar sus bases teóricas y apuntar algunos elementos que pueden contribuir a visibilizar cómo muchas de esas experiencias también están a nuestro alcance, en espacios controlados por Estados occidentales, y que depende realmente de nosotras y nosotros el que podamos llevarlas a cabo.

Así, en diversas experiencias occidentales, hemos visto situaciones en las que el apoyo social de una acción legítima pero ilegal permite que ésta prospere a largo plazo.  La gran capacidad de resistencia del movimiento de okupaciones en relación a las diversas estrategias represivas del Estado demuestra, en la historia reciente, cómo es posible crear espacios comunales, a través de la desobediencia civil, sin ningún poder económico ni estatal que los apoye.

 

Reconstrucció autónoma de Can Vies

Lógicamente, aunque queramos construir mayores alternativas, no podemos okupar una ciudad, ni tan solo un barrio entero. No podemos salir de la obligación ética y política de convivir en la diversidad, teniendo entre nuestros vecinos a personas de todas las ideologías y formas de vivir.

Mientras, a través de diversas iniciativas físicas o no, creamos espacios comunales sin Estado; y no es el territorio lo que las une, sino las relaciones sociales, económicas y políticas que comparten. De hecho, esto es así ante gobiernos adversos, pero también lo es en contextos de gobiernos que, al menos en teoría, apoyan a los de abajo. Por ejemplo, esa convivencia entre antagonistas se ha seguido dando en los barrios de Caracas en todos estos años del llamado socialismo del siglo XXI, y si no se ha ido más allá en el cambio social, me atrevo a destacar que es porque los espacios y proyectos comunales no se extendieron más en Caracas de lo que se extendieron por ejemplo, en Barcelona.  

Quizá la autonomía democrática de Rojava sí que añade una singular potenciación de los espacios comunales en todos los ámbitos de la cotidianidad, porque es desde los espacios comunales locales desde donde se construye la autogobernanza política.

Autonomía democrática y territorio
Controlar un territorio es una forma de asegurar que las iniciativas comunales no sean reprimidas por un Estado, pero no tiene una relación directa con reconstruir lo común. Y controlar un territorio necesita que, por medios electorales o militares, se disponga de hegemonía. Pero esa no es una condición para construir el comunal. El comunal lo podemos construir ya en cualquier parte, aunque no tengamos ese control hegemónico. Podemos encontrar otras formas de protegernos de la represión que no impliquen una dependencia de situaciones tan inalcanzables, en la mayor parte de lugares del mundo.

Zona a defendre (ZAD) al sud de França

 

 

 

 

 

Pero si ese es un modelo, si sabemos que la legitimidad apoyada por la comunidad protege lo común, ¿qué nos impide construirlo en cualquier contexto en el que podamos contar con una participación suficiente?

Hoy en dia, en la mayor parte del mundo – excepto, de forma muy significativa, el cercano y mediano Oriente- el principal espacio de lucha de poder son los medios de comunicación. Quien tiene más apoyo en los medios es más fuerte en el día a día y, en el marco de unas elecciones, probablemente tiene muchas más opciones de ganar. Y, sobre todo, se da a la inversa: sin presencia mediática, no es posible la victoria.

Sin embargo, las mismas grandes alianzas de los de abajo que se han visto para crear grandes partidos no se han visto para crear medios de comunicación cooperativos. Estos siguen siendo, a día de hoy, pequeñas iniciativas de grupos cohesionados a escala local. Así que, cuando vayamos a las estrategias para proteger las iniciativas comunales, una de ellas está clara: hay que construir grandes alianzas cooperativas de comunicación.

Construyendo otra sociedad aquí y ahora desde lo comunal.

La comunicación es importante como alternativa al poder militar, para defender un proceso de autonomía. También lo es la determinación a desobedecer. Pero para construirlo necesitamos, además, muchas otras cosas: hace falta creatividad, imaginación, entrega, mucho esfuerzo, trabajo en equipo, apertura, inclusividad, capacidad de diálogo… Nada que, como seres humanos, no podamos conseguir. De hecho, es mucho más difícil dominar un territorio desde los valores del bién común, ¿verdad?

Estoy convencido de que la principal razón por la que no hemos llegado a grandes cotas de autonomía en las iniciativas desde abajo (en el contexto de los países de Occidente) es porque no hemos imaginado lo suficiente. En otras palabras, no hemos conseguido crear suficiente consenso en torno a una idea fundamental: podemos avanzar de forma significativa para hacer realidad la sociedad que queremos, aun antes de acabar con el capitalismo y con el Estado.

Está claro que por vivir otra sociedad no acabaremos con los enemigos del pueblo, pero es una verdad poderosa la que nos muestra que precisamente esa práctica experimental y abierta de lo comunal, funcionando de forma generalizada, puede suponer una fuente de oposición y resistencia que reduzca la hegemonía real del sistema capitalista en nuestras sociedades.

fira-intercanvi-de-mieres-a-la-garrotxa

 

 

 

Es importante poner en el centro del imaginario ese plan de construir ecosistemas de espacios y relaciones sociales que cubran la integralidad de las necesidades básicas y que sean abiertos a la participación libre de cualquier persona, cuidando a todas con equidad. Así pues, a esa práctica experimental de construir una nueva sociedad al margen del Estado, sin necesidad de contar con hegemonía sobre un territorio, propongo llamarla Autonomía Comunal.  


Nombrando la Autonomia comunal

Esa autonomía comunal tenemos que nombrarla con la insistencia que haga falta, para que se extienda en el imaginario de mucha gente. Para que ello sea posible. 

Lo comunal es aquello que, sin ser privado, es autónomo y que, sin ser del Estado, es para todos. En otras palabras, la práctica comunal es aquella que puede defender por la fuerza de los hechos las necesidades de todos los participantes y los recursos que necesitan éstos para vivir de forma digna.

Como decía Bookchin, lo comunal es un proceso que se expresa en la capacidad de autorganización colectiva que emana directamente de la propia libertad de los individuos.

A diferencia de él, no pienso que presentarse a unas elecciones municipales pueda servir de atajo para la construcción de un sistema basado en la democracia directa y el asamblearismo, sino que creo que eso sólo lleva a la integración de cuadros ex-activistas en la institucionalidad.

Dado que la opción del contrapoder desde lo local quedó en un plano secundario en sus propuestas, quizá no ha tenido la suficiente atención o desarrollo posterior. Por ello, me parece especialmente importante destacarla y resaltar que la comuna de comunas hay que construirla desde la pura acción al margen del Estado.

Así pues, las comunas no necesitan tomar el poder para posibilitar la “creación de una sociedad orgánica y descentralizada, regida por el intercambio y el apoyo mútuo a través de la confederación, formando una ‘Comuna de comunas'” (citando la visión de Bookchin). De hecho, no entrar en ese poder institucional me parece una condición necesaria para tener éxito en un proceso comunal a largo plazo.

Más allá aun de la visión confederal, en el escenario actual donde internet y su uso para el apoyo mútuo es una realidad incontestable, esas comunas pueden nacer no sólo en lo local, sino también a través de grupos de interés y subjetividades que, más allá de su lugar de residencia, escogen generar lazos de afinidad y acción en común.  

De hecho, me parece importante y comprobado señalar que son las estructuras flexibles y abiertas las que tienen más capacidad de agregación antes de que una autonomía comunal pueda estar consolidada.

Es decir, en este proceso, las formas de redes y confederaciones deben coexistir para facilitar la extensión de las prácticas de autonomía y de espacios comunales. A ese proceso de ir agregando espacios de relaciones sociales liberadas del mercado, del Estado y de cualquier otra pauta jerárquica y desigual, lo podemos llamar comunalización.

Autonomía más allá del territorio

La autonomía comunal se diferencia de la autonomía democrática en que, en el primer caso, no existe un control del territorio para practicarla; y esa importante distinción lleva a que su práctica pueda ser sensiblemente independiente de la necesidad de contar con una situación de control del territorio (que habitualmente irá acompañada de un ejército, etc…)

Construir la autonomía -democrática o comunal- en distintos contextos del mundo, tanto en Estados fallidos como en Estados fuertes, tanto en lo local como en redes globales, puede y debe convertirse en la mejor herramienta para renovar el imaginario de lo que puede ser una alternativa al sistema de los Estados Capitalistas, y ser, por tanto, un camino necesario para una estrategia factible de revolución integral en el presente siglo.  


Hoy es el segundo aniversario de faircoop, octavo aniversario de la publicación Crisis

Hoy es el segundo aniversario de faircoop, octavo aniversario de la publicación Crisis, (y quinto de occupy movement, por cierto).

Hace 8 años que se inició la crisis sin fin del sistema bancario actual y al mismo tiempo, desde que hice pública la acción de insumisión a su sistema de creación de dinero.

Ahora ya llevo más de la mitad de este tiempo clandestino. En una situación u otra (con la excepción de los dos meses que estuve en la cárcel) en libertad, construyendo prácticas de otras sociedades en los márgenes de los estados y el capitalismo.

Mucho trabajo por hacer, y sin tiempo para largos comunicados…

En agosto lanzamos Freedomcoop.eu

Atención en octubre al grupo de lanzamientos que Faircoop prepara para acercase más a otra economia sin el viejo sistema bancario ;-)

De la via institucional a la revolución integral

El contexto político actual a escala internacional, nos está permitiendo constatar con una claridad meridiana, los férreos límites del tan pretendido cambio social liderado por la via institucional.

Por un lado, las experiencias políticas de nuevas izquierdas en América latina, han demostrado tener un escaso impacto en las vida política real en diversos paises donde han tenido posibilidad de gobernar y sobretodo una gran dificultad para sostener procesos a largo plazo, dada su dependencia de los procesos electorales donde los lobbies y medios corportativos privados tienen consabidas estrategias con todo menos fairplay, para tumbar gobiernos, miremos sin ir más lejos lo que ha pasado en Brasil hace unas pocas semanas.

Por otro lado la trayectoria del gobierno de Grecia este último año, es una obra maestra para aprender como tomar el gobierno no es tomar el poder -caso comentado más en detalle en este artículo

Por su lado en el Estado Español, donde repetir elecciones no ha servido para ir un paso más allá del que demuestra “como las mayorías claras en las calles y en las redes sociales, no sirven para crear mayorias parlamentarias”

Allí, el movimiento 15M consiguió en 30 dias, echar patas arriba el imaginario político de varias generaciones,

pero su pretendida consequencia política no ha podido en más de dos años, ser decisivo ni tan solo a través de un programa para realizar políticas institucionales de tipo socialdemócrata

En el mismo país, en el primer año de trayectoria de las llamadas ciudades del cambio hemos visto que si bien el discurso y el talante han podido mejorar de manera significativa, en las decisiones clave, la dependencia del sistema capitalista y de las jerarquías estatales no han hecho posible por ejemplo ni tan solo asumir medidas humanitarias, con los desalojos o acoger a refugiados. Ya no hablemos de medidas estructurales.

A cambio de esas reformas pírricas, una generación de activistas experimentados y reconocidos en las calles, se ha visto immersos en una dinámica institucional que inhabilita su capacidad de ruptura desobediente.

Así, esa realidad, está muy lejos de aquella propuesta del municipalismo libertario de Bookchin, que cuando se llegaba al gobierno muncipal, proponía disolverlo y llamar a una asamblea popular. En su lugar, los llamados herederos del 15M cuando llegan a los ayuntamientos, estan sacrificando su compromiso desobediente para encorcetarse en la burocracia y las jerarquias de las instituciones de gobierno, un sistema atado y bien atado.

En cambio después de haber dejado el 15M atras, la capacidad de acción de un movimiento desobediente masivo no se ha profundizado lo suficiente, aunque el impacto de las ocupaciones de la PAH en el estado español por ejemplo, es una buena muestra de lo que se puede llegar a llevar acabo.

En este sentido hay dos preguntas estratégicas que dejo en el aire.

La primera: ‘¿Que es más factible conseguir que más del 50% de la población vote partidos que cuestionen a través de su programa -no realizado- el orden establecido o que el 5% que es sábido que questiona radicalmente ese orden, se organize de forma autónoma y desobediente mostrando en la práctica como puede ser el otro mundo que llevamos dentro?

La segunda: ¿De que forma es más posible conseguir poder real para transformar las cosas, tratando de reformar la economia desde gobiernos que no tienen el poder bancario ni de emision monetaria que el tratado de Lisboa regaló al BCE, o tratando de construir otra economia, con nuevas soberanias, bancarias y monetarias?

Añadiendo otras perspectivas, podemos analizar como en diversos lugares del mundo procesos de base, que estan basados en la construcción paulatina y desde abajo, de autonomia democrática, como los Zapatistas en Chiapas, o los Kurdos en Rojava y Kabur, siguen desarrollandose con solidez y con fuerza, pese a tener a Estados usando fuerte violencia en su contra año tras año.

Resulta significativo que mientras los procesos de cambio radical más inspiradores de las últimas decadas, tienen en común que se hacen desde abajo al margen del Estado, en Europa, millones de anticapitalistas, prefieren darse cabezazos una y otra vez con el sistema parlamentario estatal sin conseguir lo que pretenden y renunciando a buena parte de su discurso y valores en el camino, en lugar de priorizar contribuir a la extensión de las iniciativas autogestionarias que con fuerza real, aunque lejos de toda la que se podria si se contara con todos esos apoyos, siguen transicionando desde abajo hacia otra sociedad.

A nivel planetario, si este siglo empezó con movimientos de resistencia al sistema de globalización neoliberal, y continuó con foros sociales que constataban que otro mundo es posible, ahora en la segunda decena del siglo XXI, es la era de la construcción de esos otros mundos.

Incluso en Europa, esas iniciativas autogestionarias que se oponen a los Estados existentes, no solo no se han venido abajo, con tanta hegemonia parlamentarista en los últimos años, sino que seguimos avanzando y enfocando nuevos retos.

Así por ejemplo la Cooperativa integral Catalana, es una realizad ya con un nivel de consolidación significativa tras 6 años más de 700 proyectos y diversos miles de participantes. Otras cooperativas integrales y proyectos afines, se estan extendiendo especialmente a diversas regiones del sur de Europa. También se extienden movimientos como la agricultura apoyada por la comunidad, las empresas recuperadas por los trabajadores y las experiencia de economia comunal, que construyen prácticas en que la reciprocidad y el don, predominan sobre el mercado.

Estas realidades prefigurativas, aunque incipientes, se hacen más fuertes a través del trabajo en red y transversalizando sus intercolaboraciones a nivel local.

Son miles las prácticas de monedas sociales, grupos de consumo, centros sociales autogestionarios, escuelas libres, y autónomas, grupos de solidaridad con refugiados con o sin papeles, que desafian el modelo capitalista y el rol predominante de la legalidad estatal; siendo caldo de cultivo vivo para la extensión de un movimiento rupturista con lo establecido, desobediente con los Estados, para construir una nueva soberania colectiva en base a la autodeterminación y autoorganización de comunidades de seres humanos libres.

Para potenciar los espacios de colaboracion internacionales (o para ser más precisos, interautónomos y intercomunales) se creó FairCoop un ecosistema global y multilocal que contribuye al proceso de construcción de otra economia para otra sociedad, compartiendo principios de revolución integral como son, la participación abierta y asamblearia, el no reconocimiento de los Estados como sujetos legitimos y por tanto la desobediencia integral para alimentar la construcción de otras formas de convivencia y autogobierno.

Faircoop recupera los principios de la revolución integral como proceso de transición radical al margen del sistema actual, en todos los ámbitos de la vida y construye en coherencia con los mismos un ecosistema de proyectos, recursos y herramientas que tiene como objetivo facilitar procesos de revolución integral en cualquier parte del mundo, es decir procesos de construcción de autogestión y autonomia democrática a todas las escalas, local, regional y global.

Entre ellos faircoin, una moneda social p2p que busca financiar esos procesos autogestionarios, e interconectar a cualquier escala, iniciativas de otra economía (desde la economia solidaria a la economia comunal), reforzando la labor que hacen ya los movimientos que habitualmente a escala local, utilizan y promueven las monedas sociales. Además faircoin pretende actualizar las tecnologias que usan esos sistemas monetarios alternativos, haciéndolos así más fuertes y resistentes a hipotéticos ataques institucionales. (Si quieres leer más detalle sobre ello, leete el annexo sobre Faircoin 2)

Es momento de hacer realidad la conjetura de Galeano “Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo”

y aplicarla tambien a algunas cosas más grandes, como por ejemplo a generar herramientas para la articulación de todas esas cosas pequeñas y aplicar metodologías que se han mostrado exitosas para respetar la diversidad de todos los participantes como el confederalismo democrático que siendo una forma de organización política antigua en lugares como la península ibérica, ahora los kurdos estan popularizando.

Despues de tantos esfuerzos dedicados a la via institucional, que tal si le damos un tirón bien grande a la via autogestionaria?

Sabes que? Responder que sí, es mucho más que un voto, es afirmar que quieres hacer de tu vida un ejemplo del mundo que llevas dentro, es decir conjurar teoría y práctica. Responder que sí, es entrar en una dimensión en que ya no dependemos de si ellos son más que nosotros para tener éxito; tanto si somos miles como si llegamos a ser millones, dependeremos de nosotros mismos y hasta donde estemos dispuestos a llevar para hacer realidad nuestros sueños. Te atreves?

Anexo Faircoin 2

En esta postdata, queremos entrar con más detalle al nivel tecnológico sin generar una barrera de acceso a la parte principal del artículo. El invento del blockchain y sus consecuencias para iniciativas monetarias y sistemas contractuales, está llevando rápidamente a un escenario en que la centralización de Estados, Cortes judiciales y Bancos centrales deja de ser necesaria, para generar un sistema económico, político y jurídico autónomo.

El blockchain o cadena de bloques, permite contabilizar operaciones económicas de una forma incorruptible y no manipulable gracias a la combinación de encriptación y decentralizacion en centenares de ordenadores que disponen de la misma información sobre todo el sistema.

Aun así, el nuevo capitalismo tecnológico no escatima esfuerzos en invertir en todo lo relacionado con el blockchain, integrandolo ràpidamente en la estrategia para renovar los sistemas organizativos de bancos y empresas; convirtiendose la mayor parte de iniciativas basadas en la cadena de bloques en una avanzadilla del nuevo capitalismo de red que tanto agrada a los anarcocapitalistas de silicon valley.

Para este capitalismo puntero no parece importante que en casos como bitcoin el consumo energético y la carrera industrial del minado se disparen, porque va en beneficio de los inversores (tanto les da al parecer que no vaya en beneficio del planeta) o que la distribución de las nuevas monedas beneficie a los que tienen más…

A nosotros en cambio si nos importa y mucho. Por ello, para que el blockchain y las tecnologias asociadas puedan ser realmente herramientas para el bién común, es para lo que FairCoop, está trabajando en Faircoin 2. Un blockchain cooperativo y distribuido, que permitirá adaptar esta tecnologia a los valores de los movimientos sociales, afines con los valores de los commons, de la economia solidaria, colaborativa y comunal….

Ya que faircoin no cuenta con élites económicas que inviertan porquè prioriza el bien común en lugar del beneficio privado. Necesitamos que desde gente del lado de los 99% se comprenda la importancia de estos desarrollos para el cambio social y participemos de forma colaborativa en hacerlas posibles. Es por eso que hasta el jueves 7 de julio, está activa la campaña de crowdfunding de Faircoin 2.

Si quieres colaborar en que las innovaciones que Faircoin aporta al mundo como bien común puedan salir adelante al mismo tiempo que se mantienen en gente con valotes cooperativos y solidarios, como los tuyos, ahora puedes hacerlo y al mismo tiempo conseguir tus primeros faircoins.

Consigue información más detallada en este enlace: https://coopfunding.net/es/campaigns/inversion-colectiva-faircoin2/

Libertad, amnistía … y plena soberanía

Por qué haré campaña por el 27S… y después

Hace unos años que no participo activamente en movimientos sociales de protesta y me centro en movimientos sociales autogestionarios, Postestatistas y postcapitalistas. Quizás mi última incursión en el terreno de movimientos sociales, que podríamos decir de masas – siempre es más fácil protestar que construir – fue con el 15M y el nuevo ciclo de luchas sociales, que había nacido en aquel periodo.

Entonces parecía que el fortalecimiento de los movimientos sociales había nacido para quedarse, que había muchas mentes, muchos brazos, comprometidos y brillantes, para dar una presencia en la vida social de las calles y los medios, como hacía décadas que no se había vivido.

Lo importante de ese movimiento no era sólo el motivo de la protesta, “contra los políticos y los banqueros …” sino también como se autoorganizabaen las plazas, ejerciendo desobedencia civil y el autogobierno de la vida de las acampadas . No parecía que hubiera ninguna forma de cooptación desde el sistema de partidos políticos y por eso se extendió durante bastante tiempo.

En aquellos 2011, 2012, en Grecia, también hubo movilizaciones en las plazas que lo estaban cuestionando todo. Allí pero mermaron más rápidamente, porque había un partido de coalición de izquierdas radical, al que se veía con el potencial de convertirse en ganador de elecciones y iba hegemonizando las ilusiones de buena parte de los recién venidos a los movimientos populares .

Este ciclo de esperanza parlamentaria había surgido poco antes de 2011 y se ha terminado de forma repentina en julio tras la firma del 3er memorando. Lo que ha ocurrido este verano en Grecia, es una demostración del problema que quiero plantear. No hablo del drama de la falta de planes del referente de la nueva izquierda europea o de la incertidumbre del plan B de salir del Euro.
De lo que no se ha hablado tanto y es clave en lo que nos ocupa es el tiempo perdido que ha provocado esta ilusión parlamentaria que ha dejado los movimientos sociales más de 2 años en horas bajas.
Esto es lo que ha hecho que no hubiera tampoco posibilidad de un plan C, entendido como una respuesta contundente y a la vez constructiva del pueblo ante el chantaje de la troika.
En vez de poder popular, a día de hoy en Grecia leemos desconcierto y desesperanza.

No es sólo desde una visión movimentista que esto es una catástrofe a evitar, sino que debería serlo también para aquellos que todavía creen que ocupar las instituciones es un paso imprescindible para una transformación radical de la sociedad. Señoras y señores, lo que se ha visto en Grecia, es que ningún gobierno de un estado de la UE puede confrontar la troika y el capitalismo neoliberal, sin el pueblo en la calle a su lado. Si Syriza, se ha visto impotente ahora, es porque su estrategia en relación a los movimientos sociales de su país ha sido nefasta desde su creación: Absorción, cooptación, desmovilización, integración ..

Lo que me lleva a escribir estas líneas es que esta misma desmobilizació social, se esté empezando a producir en Cataluña y en España. De nuevo, hay partidos políticos que pretenden estar con el pueblo, pero ya sea por exceso de euforia o por estrategias electorales, generan falsas expectativas en relación a lo que podrían hacer si gobernaran.

Esta situación se ha agravado por el paso a la política parlamentaria e institucional, de un buen número de los activistas con más experiencia y reconocimiento en los movimientos sociales; debilitando la lucha en la calle y su autonomía, generando división en los barrios …

Obviamente desde la perspectiva individual, cada uno es libre de escoger el camino que quiera, pero con una visión del sujeto colectivo la construcción de otra Europa no se puede hacer sacrificando los movimientos sociales para poder gobernar.

No me refiero prioritariamente los ámbitos municipales, donde se están dando experiencias de gobierno local más participativos y abierto a las necesidades sociales, aunque también se encuentran sometidas a las limitaciones de las leyes injustas que ahora como autoridades públicas, tienen que obedecer sin poderlas transformar. Sea como sea lo que ocurre en el ámbito municipal, sí es un elemento más del escenario que se ha ido construyendo en relación a los movimientos sociales, sin ser el principal.

Partido es sinónimo de dividido; y divisiones es lo que provoca la política parlamentaria en el momento de unirse en la calle, sino trabajamos para impedirlo, seriamente y con tanta dedicación como se crean nuevas coaliciones para presentarse a elecciones. Más teniendo en cuenta que la suavización del discurso al que se tiende para ganar votos, desmoviliza y desvincula a los sectores más rupturistas de los movimientos … o del propio partido.

Como Syriza ha constatado, ganar el gobierno no es ganar el poder. Y yo añado, que el poder sólo lo podemos recuperar empoderándonos, desde la calle, desde los pueblos y ciudades de este continente por desobedecer el capitalismo cada vez que sea necesario.

Apoyar a movimientos de protesta que tengan una causa just siempre es positivo, pero hay que tener en cuenta que al final revierten hacia la propia cultura estatista, que refuerza la autoridad de los gobernantes.

Para generar un potencial emancipador, hay también quereconocer y empujar los movimientos que reconstruyen la vida comunitaria, los que extienden la autogestión, los que demuestran que las soluciones pueden venir desde abajo, desde la gente tejiendo redes.
Hay que recuperar las herramientas para generar un sentimiento de solidaridad y comunidad que haga sentirnos seguros sin pensar en el Estado; un sentimiento acompañado de ejemplos que nos liberen del miedo que representan las amenazas de acabar con las pensiones o bloquear el dinero bancario, situaciones vaya, como las que el pueblo griego ha vivido y han hecho capitular su gobierno, a pesar de haber realizado un referéndum en que ganó la OXI a aquel memorándum.

El discurso del miedo que ha doblegado a Tsipras, triunfa por la falta de alternativas con las que contaban si querían ir al margen de la troika y del sistema de poder imperante. Así que amigos, amigas, por mucho que aposteis por un Estado, haríais bien de apoyar aquellas iniciativas que desde movimientos sociales rupturistas pretenden activar la autoorganización popular hasta el punto de que sean sujetos de nueva sociedad postcapitalista. Sólo con la demostración exitosa de estas prácticas autogestionarias superaremos el miedo a perder los derechos sociales que emanan de la gestión estatista y por tanto para podernos confrontar con el status quo en equilibrio de fuerzas.

Y frente a la fuerza del enemigo, parece prudente pensar que sólo generando una unidad popular en que confluyan gente de partidos y gente de movimientos sociales que compartan la visión rupturista con el capitalismo se podrá vencer. Ahora bien, para que se pueda dar una colaboración exitosa entre partidos y movimientos sociales no estatistas hay muchas cosas que deberían cambiar.

Aún en la distancia me llegan comentarios de confusión, gente que al no querer entrar en la dinámica partidista, no sabe en qué movimiento social implicarse para sentir que realmente participa de la unidad popular. Sin poderlo vivir de cerca como me gustaría, entiendo que esta relación no se está llevando bien y hay carencia de procesos amplios suficientemente empoderados, transversales y unidos, para responder al reto de la rotura con el sistema actual.

Parece evidente que el foco que han cogido en el terreno electoral muchos activistas de diferentes ámbitos y sectores, ha tenido unas consecuencias poco positivas para la consolidación de diferentes movimientos sociales.

Un ejemplo es el ámbito mediático:

Resulta que si hace unos años, después de tantos esfuerzos personales y colectivos, teníamos activistas con presencia mediática, poniendo sobre la mesa los asuntos candentes desde la calle, ahora los tenemos reconvertidos en políticos, hablando desde consistorios, haciendo promesas electorales o criticando otros partidos.
Y qué presencia tienen ahora los movimientos sociales en los medios de comunicación? Donde ha ido a parar en el imaginario colectivo, el hacer política, fuera de las instituciones?

Hay que tener en cuenta que el sistema actual premia la participación en las instituciones mientras dificulta tanto como puede las luchas sociales y populares.

Los activistas de los movimientos sociales, no tenemos la suerte de tener los aparatos mediáticos, pendiente de cada cosa que decimons y hacemos.
Sólo llegamos a la gente, después de tiempo y tiempo, de trabajo de hormiguita y a menudo con los massmedia, desviando las cuestiones que realmente queremos expresar.

No tenemos la financiación del dinero públicos por nuestra actividad ni de nuestros compañeros de trabajo política, ni en líneas generales el tiempo para volcarnos en la construcción del movimiento como primera actividad.

También nos pasa, que podemos ser reprimidos con el peligro de que la debilidad de nuestro entorno y la saturación de frentes, nos deje en el olvido.

Todo esto significa que la autoorganización popular desde los movimientos sociales se debería cuidar con mucho cuidado; tanto o más como él que se pone para crear nuevos partidos políticos. Y si ya esto no se ha hecho así estos últimos tiempos ya llegamos tarde para corregirlo.

¿Cómo podemos hacer que desde unos movimientos sociales donde en muchos casos predomina una visión crítica sobre el parlamentarismo, se colabore en un proceso de unidad popular con aquellos que forman parte.?

Quizás lo primero es que desde estos movimientos sociales antagonistas a la actividad de los partidos, también es vea la necesidad de confluir en las calles. Seguramente habrá quien tardé en verla o no verán nunca esta necesidad, pero muchos otros la podemos vivir como necesaria, por algunos motivos como la excepcionalidad del momento histórico y la falta de capacidad para construir alternativas sólidas al margen del capitalismo si no se confluye con movimientos más amplios.

Así, personalmente, para construir una verdadera unidad popular, podría cooperar con aquellos que os creéis la vía institucional, siempre y cuando, colaboreis con los movimientos sociales desde la premisa de un trabajo de igual a igual, y al mismo tiempo desde el respeto en la diferencia.

Esto se puede hacer, esforzándonos todos en que no se sobrepasen una serie de líneas rojas (Ahora que está tan de moda)

1. Respeto mutuo. Yo respeto que tu quieras usar la vía parlamentaria, si tú respetas que yo no quiera. Yo respeto que tu quieras tener un estado, si tú respetas que yo no quiera ninguno.

Por ejemplo, respetar significa tener en consideración la existencia y legitimidad de prácticas autogestionarias al margen del estado, cuando se lleve adelante un proceso constituyente.

2. No cooptación ni ningún tipo de utilización no consensuada, de las acciones de los movimientos sociales, por parte de los partidos políticos.

Esto implica también respetar y fomentar que las luchas sociales tengan su propia voz y no aprovechar los medios que buscan antes al partido, para pasar delante.

3. Reconocimiento de la autonomía de los procesos de autoorganización popular y su doble vertiente destituyente y instituyente.

La vertiente instituyente incluiría el derecho a no participar del contrato social con el Estado – sea cual sea- y construir nuevos contratos sociales desde la autoorganización popular.

4. Cuando se actúa en el ámbito parlamentario y como portavoces políticos, hay que ser coherentes con la colaboración que se busca en la calle y tener en consideración las necesidades de los movimientos sociales rupturistas.

Aquí un problema grave que se suele presentar es que la acción parlamentaria y de comunicación de los políticos, tiene como prioridad cazar nuevos votantes o mantener los que ya se tiene, tendiendo a silenciar los movimientos sociales que no les den votos.

Dicho esto, hay que entender la importancia de la cooperación que estamos hablando de cara a la coherencia de lo que se dice. Así, desde los partidos, se me hace un ejercicio de cienca ficción, pensar realmente en un “sí se puede” o en un “cambiarlo todo”, sin contar como elemento imprecindible de la construcción de un movimiento y un sujeto popular capaz de desobedecer, desde la cotidianidad; con focos o sin ellos; por muchos chantajes y ataques que se reciban. No podemos pensar seriamente en recuperar la soberanía integral sobre nuestras vidas sino estamos preparados para desobedecer, sea a España, a la troika, los bancos o las corporaciones. Ahora y cada vez que sea necesario.

Así pues, dada la tendencia de esta coyuntura, y el peligro de que la parlamentarización de la vida pública, deje en segundo o tercer término el imprescindible papel de los movimientos sociales,
hay que actuar.

Ante todo lo expuesto, he decidido, reanudar la participación en debates con sujetos políticos y sociales que apuestan por la vía estatista, para defender que sin movimientos sociales desobedientes, no superaremos el capitalismo ni las diversas tiranías que padecemos. Espero poderlo compaginar con el largo camino de construcción de una práctica autogestionaria al margen de los estados, que me tiene ocupado estos últimos años, incluidos estos tres últimos en clandestinidad, que me limitan al no poder estar en las calles con vosotros.

Para estrenar este cambio de etapa, he decidido participar en los debates en torno al 27S y la probable independencia de Cataluña, proponiendo algunos temas estratégicos que echo de menos y que veo importantes para la generación de respeto y complicidad con unos movimientos sociales rupturistas y desobedientes que se puedan enfrentar al capitalismo.
Creo que vale la pena contar con estos movimientos sociales porque sólo rompiendo con el sistema actual será posible afrontar los desequilibrios económicos, sociales y ecológicos que vivimos. También creo que puede ser una buena oportunidad para estos movimientos sociales, porque un nuevo estado respetuoso con las soberanías que decidan autogobernarse desde abajo, podría ser un ejemplo importante para el mundo.

El choque de trenes que se prevé tras estas elecciones está poniendo la desobediencia en boca de muchas, pero parecería que, en la línea de lo que ido alertando durante este texto, esta palabra tan importante se está situando en el imaginario colectivo como algo que depende sólo de las instituciones del nuevo país. Podemos llegar a prever que la plena diversidad ideológica que podría formar una mayoría por el nuevo estado, asuma una acción institucional desobediente en el caso de la independencia; ahora bien, parece poco imaginable que también la asumieran para romper con las políticas neoliberales de la UE. Y esto nos lleva de nuevo al ejemplo de la capitulación de Tsipras …. No sería mucho más sensato y realista que la ruptura con el capitalismo, se prepare también desde la rebeldía de la autoorganización popular de forma que si a los políticos les tiemblan las piernas, esté detras el pueblo autoorganizado para aplicar la voluntad popular?

Para defender esta visión y llevarla a debate, haré campaña por el 27S y tantas veces como sea necesario

Nace Radi.ms un nuevo medio desde la revolución integral hacia el mundo

Despues de anticipar-ho ya hace unos meses, hoy ha nacido RADI.MS

Redifundo el comunicado de hoy,  lo mejor descubrir vosotrxs la página  http://www.radi.ms

RADI_MEGASTARGIRL_B-1



























































"Revolucionarias, Activistas, desobedientes, Integrales, creadoras,  
accionadoras, libres, soñadoras, comprometidas, resistentes, enredadas y 
autogestionarias

La determinación de la desobediencia como camino, nos movió a autoorganizarnos y 
generar espacios autónomos libres de la opresión.  Nuestra estrategia se inició 
en febrero del 2013 con la protección de la libertad de las  personas que ya han 
desobedecido y que actualmente están siendo acosadas  por los mecanismos del poder.

Así empezó RADI, como  una estructura colectiva de  protección y defensa de 
activistas comprometidos con la transformación radical de la sociedad.

Ahora hemos querido dar un paso en firme, ser más proactivos. Y sabemos  que una 
de las claves para proteger a las que luchan, es difundir lo que  hacen. Es por 
ello, en el campo de la comunicación donde ha nacido  el  nuevo proyecto del RADI.

Desde la rebeldía, desde todas partes, desde ningun lugar.
Un medio de calidad, porque ser activista, no implica dejar de ser periodista.
Un medio independiente, porque ser periodista, no implica dejar de ser 
revolucionario
Para desaprender todo lo que nos hicieron creer que nos separaba
Para hacer visible lo que nos une en la diversidad.
Para el bien común, que no es el bien de los Estados, ni el del 1%
Para recordar que Tierra no hay más que una, y todos los seres que la habitamos 
somos parte de ella por igual.
Para narrar los hechos desde los otros mundos que se están construyendo.
Para descubrir las nuevas  tecnologías que pueden ayudarnos en nuestra liberación,
Para hacer red con otros medios en cualquier parte del planeta.
Para tender un escudo ante su represión, al tiempo que nos empoderamos con 
nuestra autoorganización.

Hoy anunciamos que un nuevo medio de comunicación ha nacido


RADI.MS Un nuevo mundo desde la Revolución Integral.


Primeros artículos:
- Tradición y revolución en Cherán K’eri. El pueblo mexicano celebró el  tercer 
aniversario de su levantamiento popular contra el narco-estado.
https://radi.ms/es/tradicion-y-revolucion-en-cheran-keri/

- Desaparecen 500 millones en deudas de estudiantes chilenos,  El artista 
Francisco Papas fritas confesó y se autodenunció.
https://radi.ms/es/papas-fritas-chile-2/


- El movimiento de insumisos fiscales en Estado Unidos.
https://radi.ms/es/resistentes-a-los-impuestos-david-gross-2/

- Crónica del segundo encuentro sin fronteras de desobediencia, Castellón.
https://radi.ms/es/no-es-la-desobediencia-el-problema-de-nuestra-sociedad-sino-la-obediencia-civil/

- Las monedas, la creación del dinero y la redistribución de la riqueza.
https://radi.ms/es/las-monedas-la-creacion-del-dinero-y-la-redisttribucion-de-la-riqueza/

- Hacia una autoorganización en la vejez.
https://radi.ms/es/articulo-sobre-la-vejez/

- Crónica del tercer encuentro  sin fronteras de cooperativas integrales, Zaragoza.
https://radi.ms/es/cronica-del-tercer-encuentro-sin-fronteras-de-cooperativas-integrales/

- Retorno. Una historia que construimos juntas. ( video- documental)
https://radi.ms/es/retorno/

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