Cinco años después de Crisis. Puesta al día de hechos, reflexiones y estrategias

Después de un periodo de silencio, este comunicado tiene el objetivo de poner al día a todos los seres humanos que puedan y quieran leerme sobre hechos, puntos de vista y perspectivas que están surgiendo en el momento presente, cuando hace más de siete meses que sostengo mi actividad política y personal desde la clandestinidad.

La respuesta represiva del sistema judicial español, que se ha dado desde entonces, no me ha cogido por sorpresa, como tampoco me sorprende que vulneren los derechos de defensa que su propia Constitución reconoce, una y otra vez. Ahora, que no me sorprenda no implica que me piense quedar de brazos cruzados.

•    Derecho a la información del proceso, vulnerado.
•    Derecho a elegir testigos, vulnerado.
•    Derecho a elegir libremente mi abogado, vulnerado.
•    Derecho a tener un abogado defensor, vulnerado…

 

crisisport

Parece ser que la sección segunda de la Audiencia provincial de Barcelona se ha inventado una nueva ley que dice que un acusado en rebeldía pierde sus derechos fundamentales en relación al proceso de defensa, y eso que se supone que la llamada carta universal de los derechos humanos es para todos los seres humanos en cualquier circunstancia.

Y así, más de 210 días después de aceptar la dimisión de mi anterior abogado, los jueces todavía no han permitido que sea nombrado otro. Más de 210 días sin abogado de los cuales más de 180 con orden de detención directa.

No debería extrañarnos que pasen estas cosas cuando datos contrastados nos avisan de la falta de separación de poderes dentro de ese Estado, como por ejemplo la militancia en el partido del gobierno del presidente del Tribunal Constitucional, o cuando la connivencia de los diferentes poderes de ese mismo Estado con la propia banca que me denuncia es algo normalizado después de que van desapareciendo cantidades multimillonarias prestadas por el propio Estado, mientras el día que se denuncia acaba quedando en el olvido.

De hecho, incluso, un sector habitualmente poco movilizado como habían sido los trabajadores de la justicia hace una huelga indefinida en Cataluña debido, entre otros, a la ola privatizadora y recentralizadora de diferentes procesos judiciales. Incluso se pretende que la instrucción de un caso la lleve un fiscal, que depende jerárquicamente del Fiscal General del Estado designado directamente por el gobierno del Estado.

Como ya manifesté en anteriores comunicados, esta manera de abordar conflictos no es la mía, y no acepto formar parte de un sistema de derechos y deberes en el que una autoridad externa me pueda juzgar y condenar a prisión, sin ni siquiera escuchar mis argumentos. Por este motivo, con la colaboración de un grupo de trabajo, formado por personas estudiosas y profesionales de la justicia restaurativa, estamos preparando un proyecto restaurativo que realmente permita que todas las partes implicadas y afectadas por esa acción podamos participar con igualdad, desde la escucha y el respeto. Será desde el respeto a mi dignidad como persona que participaré en un proceso judicial, y no de otra manera.

Mientras preparamos el proyecto restaurativo, estamos valorando llevar a cabo las acciones legales adecuadas, ante la vulneración de derechos que está sucediendo cada día que pasa en relación a mi defensa. Aunque es un sistema legal por el que no me siento interpelado, se trata del único lenguaje que entienden determinadas personas e instituciones, de modo que a veces hay que hacerlo, para no dejar que acciones como estas, que otro día pueden afectar a otra persona, queden impunes.

Y si la puesta al día de esta información la publico hoy es porque hoy hace cinco años que salió a la luz la publicación Crisis, la cual, además de la declaración «He “robado” 492.000 euros a quienes más nos roban para denunciarlos y construir alternativas de sociedad», incorporaba una serie de críticas al sistema bancario suficientemente contundentes, pero que en la actualidad se han quedado muy cortas, en relación con los hechos ocurridos en la crisis permanente que vivimos desde entonces.

Aprovechando que aquella acción de expropiación bancaria fue presentada aquel 17 de septiembre de 2008 como una acción individual, en el marco de un movimiento social mucho más amplio, varios medios de comunicación y el sistema judicial se encargaron de despolitizarla para presentarla como un hecho puntual, alejada de su significado político tanto de denuncia como, sobre todo, de impulso y construcción de un proceso colectivo.

Hoy, teniendo en cuenta que el sistema legal del Estado español tiene una ley que hace prescribir todos los delitos por los que se puedan pedir menos de 5 años de prisión cuando hace 5 años que se llevaron a cabo, puedo decir que aquella acción no habría sido posible sin todas las personas que contribuyeron, especialmente a través de los diversos procesos asamblearios que permitieron decidir colectivamente el destino de buena parte de esos fondos y la ejecución de los proyectos sabiendo el origen del dinero, y dándole, por tanto, un significado político revolucionario con voluntad de impulsar la construcción de alternativas al sistema establecido que no habría tenido si sólo hubiera sido una acción individual.

Quizás ahora, aprovechando el paso del tiempo, es más factible que otras personas compartan su experiencia de cómo lo vivieron y hacia dónde se destinaron esos diversos financiamientos.

Pero, como decía, los motivos que justificaron esa acción no han prescrito, por lo que continúo a día de hoy facilitando apoyo a otras iniciativas, que pretenden realizar acciones similares y por ello, también, no he renunciado a encontrar y aprovechar nuevos agujeros que deja el sistema bancario en su desmedida voluntad de lucrarse a través de los ahorros de la gente. Por eso, ahora mismo, las fuerzas policiales del Estado español no me buscan sólo por la acción explicada en 2008, sino, también, por otra, aunque más pequeña, realizada en 2011.

Mientras los bancos sigan manteniendo el monopolio de la emisión del dinero legal, mientras sigan prestando con intereses el dinero que los acuerdos de los estados les han permitido crear sin costo y que deberían formar parte del común, mientras continúen resultando impunes en su deriva especulativa, generando agujeros de miles de millones de euros que provocan recortes sociales por todas partes, mientras se convierten en responsables de dramas personales expulsando gente de su casa…, mientras todo esto siga ocurriendo, será igualmente legítimo recuperar desde la audacia colaborativa la parte que se pueda de ese dinero que nos estafan para dedicarlo realmente a proyectos relacionados con el bien común.

Con la experiencia vivida, sé que tener que estar escondido para realizar acciones que encuentro coherentes con mi manera de ver la revolución no me quita el sueño. De hecho, todos estos días de socialización reducida y presencia nula, no sólo han supuesto una serie de limitaciones sino que a la vez han servido para poder acceder y profundizar en algunos aprendizajes que me han hecho evolucionar en las líneas estratégicas que considero importantes para la transformación social. Este hecho ha provocado que me cogiera un tiempo para situar todos estos nuevos conocimientos adquiridos y pensamientos desarrollados y así generar nuevos proyectos que me parecen especialmente motivadores y prioritarios a día de hoy.

Uno de los temas que me ha llamado la atención de estos meses es como todos los esfuerzos, durante años, para mantener en secreto el desarrollo de tecnologías y la realización de contratos con los gigantes de Internet, por parte del gobierno de EE.UU. y de otros países del mundo con el objetivo de controlar a los seres humanos a través de Internet, ha quedado desmenuzado porque una sola persona se ha atrevido a arriesgarse a hacerlo público y su testimonio ha dado la vuelta al mundo. Lo mismo había sucedido antes con miles de documentos secretos, liberados por Wikileaks y sus valientes informadores.

Esta constatación de la espionaje global, no hará más que acelerar la tecnología y el uso de herramientas de comunicación encriptada, que hará poco menos que imposible mantener el control de la información de la población por parte de las agencias de espionaje.

Son ejemplos significativos de que los desequilibrios que han existido históricamente entre el poder de los de arriba y la libertad del pueblo se reducen.

Pero hay muchos más. Este año ha sido el de la explosión de las monedas digitales descentralizadas, las cuales, con tecnología p2p y criptografía, se están usando ya actualmente para mantener el anonimato y la privacidad en un terreno, el de los intercambios económicos, cuyo control está en la base de la economía de los estados. Después de muchos siglos de monopolio de la emisión de moneda por parte de los bancos centrales y los bancos privados, después de que los estados hayan destinado ingentes recursos a controlar y fiscalizar la economía de los de abajo…, ahora, con software libre se ha diseñado y compartido una tecnología que no sólo facilita realizar movimientos de valor entre cualquier lugar del mundo sin comisiones, sino que impide al poder fiscalizar estas acciones de compra-venta.

Y aún hay más. La tecnología de fabricación 3D permite que con una sola máquina de menos de 1 m3 se fabriquen todo tipo de piezas y artefactos, cuyos diseños se comparten en la red para que otros personas puedan también fabricarlos sin tenerlos que idear de nuevo. También, esta tecnología está llamada a poner límites a la capacidad de control por parte del poder, mientras las patentes van perdiendo vuelo igual como lo han hecho años atrás las licencias de copyright sobre el conocimiento.

Por ello, tecnologías como la encriptación, el bitcoin y las impresoras 3D son puntas de lanza de toda una serie de tecnologías revolucionarias, que apenas empiezan, para multiplicar la libertad de los individuos y de las redes autoorganizadas al margen del poder, poniendo fecha final a la hegemonía de los Estados-nación tal como los hemos conocido en las últimas décadas. Los sistemas de control de la actividad económica basados en la coerción y el monopolio de la violencia tienen los días contados. En el futuro, sólo a través del convencimiento, la educación y el trabajo sincero para el bien común se podrán juntar recursos para usarlos para el interés general.

En este contexto, todos y todas los que trabajamos por una revolución integral que incluya la construcción de nuevas estructuras de autoorganización social y política a la vez que una transformación profunda del ser humano que recupere el ser comunitario, tenemos un reto aún mayor que el que habíamos imaginado. Es importantísimo, si no imprescindible, que podamos demostrar –con la difusión de este imaginario y con la extensión de las prácticas– que es posible generar un modelo de organización social y económico sin ningún tipo de coerción, de carácter voluntario y sin necesidad, cuando no es posible, de ninguna exclusividad en el asentamiento en un territorio determinado.

Por eso, mientras continúo colaborando, a pesar de la carencia que significa la no presencia física en el proceso de desarrollo de la Cooperativa Integral Catalana, he pensado que el momento presente marque un antes y un después para priorizar, también de manera especialmente importante, nuevas acciones y iniciativas de hacer red y comunicación en el ámbito planetario.

Lógicamente, el silencio que ha acompañado al colectivo RADI, después de haber anunciado su creación hace poco más de medio año, ha tenido que ver con todo este replanteamiento estratégico. Por ello, próximamente también oiréis hablar de él.


Enric Duran

17 de septiembre de 2013

 

Ningún desobediente a la cárcel. Carta abierta al poder y nuevo proyecto colectivo

Comunicado de Enric Duran 3/3

AUDIENCIA20

Para empezar este tercer comunicado de la triada de estos últimos días, quiero recordar que en mi declaración del 17 de septiembre de 2008, ya decía “no pienso que el sistema judicial esté legitimado para juzgarme”, y lo mismo repetí en diciembre de 2011, en el comunicado titulado “La insumisión bancaria y el derecho de rebelión: un llamamiento a la desobediencia civil masiva“.

Entonces, ya daba algunos argumentos para no aceptar la legitimidad del sistema judicial: su falta de respuesta ante la “desaparición” especulativa de billones de euros del mundo financiero, la reforma de la constitución española, de septiembre de 2011, para beneficiar a los bancos poniendo como “prioridad absoluta” el pago de la deuda pública, los gravísimos recortes sanitarios que en Cataluña han matado ya a unas cuantas personas y recortado el valor de la vida de todas.

Tampoco concedía legitimidad a la fiscalía: Una fiscalía del Estado que se inhibe mientras banqueros y políticos conspiran contra el pueblo, no tiene ninguna legitimidad para acusarme de nada, ni para pedir ninguna pena por una acción política como la mía.

Las leyes en que se basan sus acusaciones no tienen ninguna validez mientras se utilicen en beneficio de los de arriba y en contra de las clases populares. Precisamente mi acción antibancaria fue un acto de recuperación y justicia social, para reequilibrar, aunque de manera muy pequeña, una parte de las injusticias que cometen los que ostentan el poder. Estoy convencido de que quien no es merecedor de mi depósito de soberanía, tampoco tiene legitimidad para acusarme o juzgarme, obviando el conflicto existente entre las clases dominantes y las clases populares.

Por lo tanto, a nadie debería sorprender que el pasado martes 12 de febrero no me presentara al juicio farsa que me tenían preparado, pues de hecho se puede decir que ya lo había avisado. Si ya no creo a priori en el sistema judicial, ¿como me podía presentar ese día en la boca del lobo, después de las vulneraciones producidas a mis derechos?

Cabe recordar que en este proceso judicial se me acusa de unos hechos de los que ya me responsabilicé el 17 de septiembre de 2008, (por cierto, la acusación ni siquiera tiene en cuenta el atenuante de confesión de los hechos en su petición penal), y por este motivo precisamente el elemento clave de este proceso judicial – según la legalidad de este sistema que desobedezco – es si había o no estado de necesidad como eximente de pena … (ver comunicado 12 de febrero)

En todo el proceso de denuncia, detención, prisión preventiva, libertad provisional, instrucción, escrito de la acusación, revocación de todos los testigos y juicio, en ningún momento ni la acusación, ni los jueces han querido reconocer la motivación de desobediencia civil a una actuación financiera ilícita y a la vez peligrosa para la mayoría de la población, en que se enmarca mi acción.

Ante esto, un tribunal que no valora estos hechos y por lo tanto, este posible estado de necesidad, no se merece que una persona comprometida con los derechos humanos colabore; por eso la cuestión ya no es sólo que yo no participe, sino que recomendaría que nadie que mantenga su dignidad, colabore en unas circunstancias como estas .

Nuestra crítica al sistema judicial va mucho más allá como explica el comunicado (1/3) “Ni Leyes para mantener las desigualdades ni juicios para perpetuar la opresión.” que difundí este 20 de febrero.

Sabemos que la llamada autoridad judicial no está acostumbrada a este tipo de desobediencia, que no es una consecuencia sólo de su desprecio por nuestras razones, sino que es una cuestión profunda de objeción de conciencia.

De hecho, debo reconocer que en ningún momento en los últimos tres años se me ha pasado por la cabeza el presentarme voluntariamente al juicio penal contra mí. Lo cual no quita que los ataques al derecho de defensa que he sufrido son tal y como los hemos explicado, y por lo tanto son inadmisibles, y constituyen una pequeña demostración del poco respeto que tienen por los derechos fundamentales, los que desde los estamentos oficiales de justicia dicen defenderlos.

Sí que me interesaba que el juicio es suspendiera, sí. Quería ganar tiempo sencillamente porque cuanto más tiempo ha ido pasando desde que salí en libertad provisional en mayo de 2009, más fuerza han tenido las acciones que hemos realizado camino de construir otra sociedad, que esté a la altura de nuestros corazones.

Me interesaba porque siento que mi papel presencial en la Cooperativa Integral Catalana, es deseable que continúe para seguir participando de la construcción colectiva de otra salud, de otra educación, de otra economía, de otra manera de organizarnos, la construcción de experiencias profundas de Revolución Integral que están empoderando y llenando de esperanza a miles de personas.

Ante el riesgo de ver cortada de raíz mi implicación en la actividad por el bien común, siempre he tenido claro que prefiero proteger mi militancia antes que dejarme secuestrar por un sistema corrompido.

Así pues, ahora no puedo estar en reuniones, asambleas, jornadas, pero sigo participando activamente desde la virtualidad, lo cual es infinitamente mejor que estar sometido a un régimen de cautividad. Confinado en una institución, la cárcel, totalmente indigna de nuestro siglo. En una situación de bloqueo encarnizado de mis potencialidades, sin poderme comunicar con el mundo con libertad y limitando críticamente mis relaciones sociales y personales. Y todo ello, costando una cantidad de dinero significativa a la Generalitat de Catalunya, cuando lo que hago espontáneamente en libertad es generar riqueza, fomentando la autogestión y el empoderamiento de la gente.

Y es que la forma de proceder del sistema judicial y penitenciario ante casos como el mío, no beneficia a nadie. Además de perjudicarme a mí, perjudica a la administración pública, perjudica a las entidades bancarias que me acusan, las cuales – aparte de que no ingresarán nunca el dinero que les pedí prestado – están gastando dinero en el propio proceso judicial y al mismo tiempo contribuyen a deteriorar su propia imagen, dado que mucha gente me apoya.

Esto no responde a un caso aislado. En medio de un contexto de recortes sociales que están afectando a las necesidades básicas de mucha gente con la excusa del déficit económico, seguimos sosteniendo un sistema judicial y penitenciario que genera un alto volumen de gastos económicos a la administración y, por tanto, a la ciudadanía, sin que en líneas generales nadie salga beneficiado, ni tan solo las afectadas, y sin que el aislamiento y sufrimiento de las personas condenadas tenga fin.

Bueno, nadie no, sí se benefician los funcionarios de la consejería de justicia, jueces, procuradorxs y abogadxs, que reciben ingresos estables -en algunos casos importantes- gracias a la perpetuación de este funcionamiento incomprensible, y también las empresas que tienen concesiones de servicios en las cárceles. Este último es un tema bastante oscuro (del cual deberíamos hablar otro día …).

Estas personas que tienen su trabajo vinculado al departamento de Justicia, obtienen un beneficio económico sí, pero yo cuestionaría bastante que los objetivos que tienen marcados en su trabajo puedan ayudar realmente a la mayoría de trabajadorxs, a que se realicen como personas y se sientan contentas con lo que hacen.

Ante todos estos antecedentes, circunstancias y reflexiones, no nos podemos quedar de brazos cruzados, simplemente esperando que nunca me encuentren; así que como somos un movimiento que quiere revolucionar integralmente, hemos decidido actuar para transformar también en este contexto de desobediencia, juicios y riesgos de cárcel. Por eso he redactado como parte de este comunicado, una Carta Abierta a los Sres. del tribunal que tienen el encargo de llevarme a juicio, y a toda la acusación:

Estimados Sres. de la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Barcelona, de la fiscalía del Estado y de las 16 entidades financieras (ahora ya no tantas …) que participan en el proceso penal en mi contra:

Ante todo, quiero insistir en que yo considero que la devolución a la sociedad, después de haber tomado prestados 492.000 euros, y no haberlos devuelto, ya ha quedado suficientemente cubierta con todos los destinos que tuvieron ese dinero y sobre todo por la labor de desarrollo de proyectos de autogestión que después de años de estudio y construcción han culminado en el movimiento de las cooperativas integrales, tal y como se puede encontrar explicado con detalle en este enlace; http://enricduran.cat/la-red-de-cooperativas-integrales/ y tal como muchas personas conocen de primera mano y muchísimas más apoyan.

Sin embargo, llego a comprender que una parte de la sociedad, los bancos denunciantes, la estructura de Estado y aquellos y aquellas que les apoyan o se sienten en las antípodas de mi visión de bien común, tienen un conflicto conmigo porque no están de acuerdo en que se haya producido esta relación recíproca o sencillamente no tienen ningún conocimiento de todas estas iniciativas. Lógicamente hay que abordar la cuestión de cómo gestionamos esta situación conflictiva.

Partimos de unos condicionantes previos que son suficientemente rotundos: por un lado el tribunal y la acusación no está respetando mi argumentación basada en un sistema de valores que pone el bien común por encima de los intereses privados de la banca. Por otro lado yo, el autor de los hechos, no acepto la legitimidad de su ordenamiento jurídico, de sus leyes y de su autoridad.

Tal y como expliqué en el comunicado 2/3 “Generalicemos la desobediencia, extendamos la Revolución Integral.
 Llamamiento a la acción”, formo parte de un colectivo cada vez más numeroso desde donde hemos dado por roto el contrato social en que se basa la relación entre ciudadanía y estado, y hemos otorgado nuestra cuota de soberanía popular a procesos de auto-organización social desde donde estamos construyendo prácticas concretas de Revolución Integral.

Seguramente vosotros, los que malinterpretáis nuestra desobediencia como delincuencia, no le dais legitimidad a nuestro sistema auto-organizado, tampoco os lo hemos pedido, en este punto estamos igual: nosotras no os reconocemos legitimidad, vosotros a nosotros tampoco. La diferencia radica en que vosotros como representantes de un Estado se consideran con suficiente autoridad para obligarnos a cumplir sus leyes y sus órdenes. Si os creéis con el derecho de mandarnos es debido a que este Estado, como casi cualquier Estado del mundo a día de hoy, está concebido de forma totalitaria, en cuanto a la pertenencia, es decir que según su modelo supuestamente democrático, una persona cuando nace, en función del lugar de su nacimiento y de la nacionalidad de sus padres, es obligada a acatar un sistema de autoridades, leyes y órdenes, que no ha decidido.

En un sistema vinculado a la Revolución Integral no es así, las personas elegimos ser parte, por ejemplo de una cooperativa integral, según un modelo de libre adhesión. En cualquier momento podemos empezar a participar, y cuando queramos podemos darnos de baja.

Nuestro sistema de toma de decisiones es asambleario y está claro que también hay conflictos, el conflicto es connatural a la existencia humana, la principal diferencia es que la gestión del conflicto y la forma en que se llega a acuerdos incluye y tiene en cuenta las opiniones de todas las personas vinculadas al conflicto. Teniendo en cuenta los diferentes puntos de vista, las opiniones, los sentimientos de todas las personas vinculadas a cada problema, vamos generando un proceso de consenso hasta que llegamos a la situación de tomar una decisión que todas las partes afectadas aprueben.

Yo creo profundamente en este modelo de gestión del conflicto y por eso no acepto ni aceptaré que se me imponga ninguna decisión en la que no pueda participar.

Así pues, una vez contextualizada la situación, lo que quiero plantear al tribunal, es que antes de pretender imponerme nuevas medidas espere a que yo pueda preparar una propuesta de lo que puedo aportar como acción recíproca para toda la sociedad, de lo que sino a toda, a la mayor parte de la ciudadanía catalana le pueda parecer una buena devolución que me responsabilizaré de aportar, incluidos aquellos sectores que se sienten muy distantes de nuestros valores y forma de entender la vida.

Será una propuesta que es coherente con nuestro principio de autonomía en el marco de la Revolución Integral, y a la vez beneficia a las clases populares y a todos aquellos y aquellas que aún sintiéndose vinculadas a un Estado (ya sea el español o el futuro Estado catalán), siguen esperando ver reflejados sus ideales de libertad, justicia y equidad.

La otra opción que tiene el tribunal, es seguir con su cuadriculada línea marcada; perseguirme y buscarme para intentar capturarme en alguno de los muchos lugares de Europa que me han ofrecido. Gastarse un montón de dinero en investigaciones policiales, en el coste de mantenerme en prisión si me detuvieran, en juicios inútiles. Y así, seguir generando indignación popular que luego conllevará más dolor y más costes policiales y de manipulación mediática. Al fin y al cabo con esta opción el tribunal escogería seguir siendo parte de la vía autoritaria y destructiva, que está llevando a la sociedad capitalista a un camino sin salida.

Así pues, la propuesta que os he hecho llegar queda sobre la mesa, una propuesta para toda la sociedad en la que nosotros seguiremos trabajando. A partir de aquí señores del tribunal, ¡ya veréis qué hacéis!

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Y bien, compañeras y compañeros, amigas y amigos, lectoras y lectores,

Por todo lo mencionado en esta carta estoy seguro que contribuiré mucho mejor a la sociedad, si me cojo un tiempo para preparar una buena propuesta en profundidad, que se pueda presentar al tribunal y a toda la ciudadanía.

Por este motivo y actuando de manera preventiva, por lo que pueda pasar, he iniciado una nueva etapa.

Desde unos días antes del juicio, he desaparecido sin dejar rastro, y desde entonces estoy protegiendo mi libertad en algún lugar de Europa.

No se trata pues de un movimiento improvisado, y tampoco es sólo una decisión personal. Desde hace meses que supe que el juicio podía ser pronto, cuando después de la instrucción se designó antes del verano a la sección segunda de la Audiencia como tribunal, hemos tenido claro que la circunstancia a priori desfavorable del proceso judicial, debía convertirse en una nueva oportunidad creativa para generar una estructura que más allá de mí, beneficie a todas las personas que fruto de su acción desobediente, puedan llegar a encontrarse en riesgos similares.

Es el momento de llevarlo adelante, independientemente de lo que suceda con el tribunal.

Lo que ahora está empezando es un proyecto colectivo, que se lleva tiempo debatiendo con profundidad y discreción. Un proyecto que teníamos decidido que empezaría cuando fuera necesario para alguien de nosotros. Ahora ha llegado el momento y tenemos ganas de explicarlo.

No se trata de una propuesta de vanguardia sino para cuidar la retaguardia. Porque lo que queremos hacer es proteger la Revolución Integral, trabajando porque ni yo, ni ningún otro activista desobediente tenga que ir a la cárcel. Una propuesta que pensamos que interesará a personas comprometidas con los derechos humanos y la transformación social de Catalunyaa y de todo el mundo.

Algunos de los principales objetivos de este nuevo proyecto que ahora empieza son:

  • Crear una estructura organizativa para proteger la integridad física de los y las activistas comprometidos con la transformación de la sociedad, la revolución integral y la libertad de expresión, que en un momento dado sean perseguidas por las estructuras judiciales y represivas del Estado y los poderes económicos, y quieran escoger la opción de la desobediencia y la protección personal.
  • Profundizar en la investigación y el desarrollo de estrategias integrales para garantizar que ninguna otra persona activista desobediente sea perseguida por ningún tipo de poder opresivo, ni amenazada de ir a la cárcel. Una de estas líneas de trabajo es la de profundizar en alternativas al sistema judicial y al también fracasado modelo penal basado en el encarcelamiento, con la que queremos beneficiar también a diversos colectivos sociales que en un momento dado pueden verse afectados por medidas penitenciarias.
  • Fomentar la libertad de expresión a través de la difusión de información y contenido silenciado, que no se esté extendiendo por la presión de los poderes establecidos. Esta estructura permitirá también la consolidación de vías de estudio y de investigación que actualmente no pueden desarrollarse o que se ven frenadas por falta de recursos económicos y diversas formas de presión. Pensamos especialmente en la liberación y difusión masiva de conocimientos censurados de algunos de los temas más claves en ámbitos como la salud, la tecnología, la energía …

La necesidad de una estructura para protegernos de la justicia, mercenarios y otras amenazas del poder, se hace bastante evidente aprendiendo de la Historia. Muchos y muchas conocemos ejemplos de casos de investigadores perseguidos, informadores y periodistas asesinados. Sólo en México han asesinado a 71 periodistas en 12 años.

Es bastante visible el caso de la persecución contra Julian Assange como responsable de Wikileaks.
Hace un siglo ya del caso de Tesla, el genio de los inventos energéticos, y la miseria económica que acompañó sus últimos días, aun da que pensar.

Más allá de casos tan conocidos, hay cientos de casos de censura y presión de los poderes fácticos, frente a los que se podrá hacer más cosas con una estructura colectiva como ésta. Sin ir más lejos, el mismo día que estoy escribiendo este comunicado, la revista “Cafe amb Llet” se ha visto obligada a sacar de internet bajo orden judicial, el video: “El robo más grande de la historia de Catalunya”.

Pero sabemos que la desobediencia no se detendrá por la acción censuradora de la “justicia”, al contrario, se multiplicará, por lo que al igual que otros sitios de Internet, en el canal del Derecho de Rebelión los hemos colgado de nuevo (1) y (2).

Dado que cada vez se está haciendo más arriesgado defender la libertad de expresión y el bien común, se hacen necesarias nuevas estructuras autogestionadas de protección, que sean capaces de hacernos invisibles ante los sistemas de control del poder en sus diversas caras.

El nombre de este nuevo proyecto colectivo es RADI (Revolución, Acción, Desobediencia, Integral). El RADI ya está trabajando hoy para hacer posible el cumplimiento de estos objetivos, se puede encontrar más información en www.radi.ms

Desde esta nueva identidad iremos comunicándonos públicamente. Así, esta primera persona del plural desde la que he estado hablando en los últimos comunicados, coge forma y nombre, a partir de ahora.

Una nueva semilla ha germinado: es Comprometida, Resistente, Enredada, Austera, Revolucionaria, Activista, Desobediente, Integral, Creadora, Activa, Libre, Soñadora, …
Invisible a la mirada de la tormenta, respira alegre en alguno de los huertos rebeldes de nuestro mundo. Germinarán más con pasos firmes y el atajo claro, para levantar la mirada y decir: ¡No tenemos miedo!

¡Una nueva dimensión de la Revolución Integral ha comenzado!

Enric Duran + RADI
28 de febrero de 2013

Generalicemos la desobediencia, extendamos la Revolución Integral.
 Llamamiento a la acción

Comunicado de Enric Duran (2/3)

pancarta-capitalismo
El desarraigo que venimos sufriendo como especie, inherente a las dinámicas de este sistema, no tiene precedente conocido. La colonización de nuestras vidas va más allá de lo que se simplifica como crisis económica, ya que se trata de una crisis que afecta a todos los ámbitos, que nos hace olvidar los valores y perder las habilidades básicas para la vida y la convivencia.

Mientras se degradan duramente los derechos sociales y económicos -conseguidos durante décadas de luchas-, la deshumanización potenciada por el fomento del individualismo y la superficialidad, junto con el control social ejercido por el Estado a través de la represión, el asistencialismo, la desinformación y la educación autoritaria, están destruyendo nuestra capacidad de reflexionar, actuar y amar a la vida misma. Agoniza lo que se ha llamado la esencia concreta humana.

Para no perder esta esencia se hace imprescindible una reconstrucción consciente, tanto a nivel individual como colectivo, que será el primer paso para lograr el renacimiento de lo que ya está putrefacto en este sistema y en nuestra propia persona.

La toma de conciencia, que comienza a hacerse patente en la actualidad, va acompañada de una ruptura radical con las necesidades impuestas, materiales o no; simplicidad voluntaria, pero sin limitaciones en la abundancia de lo que es fundamental, en el fluir los sentimientos, la vida alegre y el vivir bien. Para ello, estamos aprendiendo a autogestionar en colectivo los recursos que nos permitirán abastecernos dignamente de lo que de verdad necesitamos, con la construcción de formas de vida que tienen como sustrato básico el apoyo mutuo en redes de confianza.

Al mismo tiempo, tenemos que romper la verticalidad que sustenta esta sociedad, y no será posible hacerlo desde la pasividad porque la violencia estructural del sistema de dominación requiere de una respuesta vivencial y organizada desde la base, con proyectos horizontales de acción política y emancipación ideológica. Ya no se trata de estar a la derecha o a la izquierda, ni siquiera se trata de quién está abajo y quién está arriba, se trata de salir juntas, todas las que queramos de manera organizada hacia otro sistema que ponga en valor los bienes comunes y relacionales, la cooperación, la reciprocidad, la mutualidad y la multiculturalidad; asumiendo los límites de la Tierra y centrándonos en el cuidado de ésta como hogar común.

Toda esta evolución hacia la liberación y la reconstrucción del sujeto colectivo y de las condiciones de nuestra existencia es lo que llamamos Revolución Integral. Un proceso de construcción desde la autogestión que se basa en la autonomía y la abolición de las formas de dominación vigentes: los estados, el capitalismo y todo lo que interfiere negativamente en las relaciones humanas y en la relación con la naturaleza. La Revolución Integral implica una acción consciente para mejorar y recuperar las cualidades y valores de la vida en común y al mismo tiempo, la construcción de nuevas formas organizativas que garanticen igualdad de decisión y equidad en la cobertura de las necesidades vitales.

La Revolución de los que viven cada día como sienten, de las que rehacen paso a paso los lazos de comunidad entre vecinos, de las que no se ponen ni abajo ni arriba, de las que escuchan, de las que ríen, de las que bailan, de los que saben dar una segunda oportunidad, de las que saben cuándo deben saltarse incluso sus propias normas, de los que no tienen miedo, de los que confían, de las que aman … Todas estas personas, ya están haciendo la Revolución Integral.

Muchos individuos y colectivos ya hace tiempo que están en este camino. Incluso, hay generaciones nacidas en el seno en sociedades libres y autónomas, fuera del alcance de las garras autoritarias de todos los sistemas conocidos. Un ejemplo son los pueblos originarios que resisten con la conciencia de que sus actos no sólo repercuten en el ahora y en el aquí, sino que debe cuidarse todo aquello que permite la vida como bien común. Son los más radicales anticapitalistas, muchas veces sin saberlo, sin ponerse ninguna anti que los referencie a otra cosa. Los y las que estamos viviendo en el llamado Occidente, también podemos retomar la construcción continua de la identidad colectiva y la acción directa en el ejercicio de los propios derechos, sin pedir permisos a ninguna autoridad fuera del proceso asambleario local, porque nosotros tenemos igualmente la capacidad de recuperar la identidad de nuestros pueblos, de vincularnos con los elementos del entorno y de recuperar los saberes ancestrales que combinados con la inteligencia colectiva nos dan las herramientas para la Revolución Integral.

Mientras vivimos este nuevo mundo que estamos construyendo, debemos tener en cuenta las interferencias que provocan los intentos de coerción y asimilación de los estados, sin que ello centre toda nuestra atención e intención. Quizá sería el mayor acto revolucionario prescindir de todos ellos y dejar a los amos sin esclavos, pero dado que los del poder no prescinden de nosotros, no nos queda más que desobedecer; se nos ataca por la normalidad con la que desacatamos la autoridad, ya sea judicial, sanitaria, intelectual, cultural, económica o política.

Es por eso que optamos por la Desobediencia Integral como condición necesaria para seguir construyendo.

Para facilitar la comprensión sobre este término, introduciremos el concepto de «contrato social». El contrato social es un concepto filosófico y político en el que se sustentan las bases de la vinculación de un individuo a una sociedad.

La Desobediencia Integral implica romper el contrato social con el Estado del territorio donde se vive, para poder realizar un nuevo contrato social con una comunidad con la que el individuo se siente realmente vinculado.

En el marco del proceso de Revolución Integral van surgiendo nuevas comunidades de referencia donde las personas vamos siendo acogidas y podemos participar activamente del proceso de definición de derechos y deberes propios de este contrato social que hace posible vivir en sociedad. Una comunidad rural autogestionada, una zona autónoma o una cooperativa integral serían tres ejemplos de estas nuevas instituciones con las que elegimos hacer este nuevo contrato social. En lugar de delegar el depósito de soberanía en una supuesta democracia parlamentaria, participamos directamente de las decisiones a través de una verdadera democracia asamblearia. Cuando pasamos de un contrato implícito, que realmente no hemos firmado, a un contrato explícito estamos haciendo un salto de empoderamiento para que vivir en sociedad sea, también, vivir en libertad. En este marco, podemos elegir igualmente ser parte al mismo tiempo de varias comunidades, entre las que repartimos nuestra participación y compromiso; desde la más vivencial y pequeña, a la más estructurada y amplia, unas cuantas se pueden complementar porque ninguna es totalitaria, como si que lo es el Estado, y por lo tanto ninguna pretende controlar todas las esferas de el individuo sino sólo aportarle aquellos ámbitos en los que cada persona decida vincularse.

Las asambleas locales, que tratan de ser cada vez asambleas más constructivas, espacios autogestionados para cubrir necesidades comunitarias, y las cooperativas integrales que se están haciendo realidad día a día, son algunos de los exponentes de la Revolución Integral, ejemplos mucho más merecedores del depósito de la soberanía popular de personas que participamos diariamente en la política desde los movimientos asamblearios que las instituciones supuestamente democráticas del Estado. Cuando hacemos Desobediencia Integral, estamos desmontando la legitimidad del sistema del estado capitalista y aportamos nuestra participación legitimatòria a un sistema nuevo.

A partir del contexto expresado, no es nuestra estrategia a largo plazo la mejora de la sociedad desde dentro por vías institucionales o reivindicativas, ni a través de reformas, acciones de lobbies, etc … De hecho, la regresión en derechos sociales que se está viviendo este último quinquenio, nos demuestra que aquello que puede costar décadas de conseguirse por la vía de la lucha y las movilizaciones sociales, el sistema capitalista es capaz de desmontarlo en una sola legislatura.

Aún así reconocemos el valor de denuncia, concienciación, dignidad y empoderamiento social que significan los procesos de movilización que se viven de manera ilusionante, seria y persistente; y las victorias a corto plazo que se pueden conseguir por esta vía, no dejan de ser importantes. Son un vivo ejemplo de actualidad la lucha encarnizada por la defensa del derecho a la vivienda de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) que movilizó a cientos de miles de personas el pasado 16F para defender una ILP con 1.402.854 firmas y la Marea Ciudadana que el 23F, día siguiente de publicar este comunicado, vivirán una movilización importante bajo el lema: «Marea Ciudadana contra los recortes y por una verdadera democracia».



«nunca se debe dudar que un pequeño grupo de personas puede cambiar el mundo»

Quizás os viene a la cabeza la idea de que somos minoría en la sociedad las personas que estamos dispuestas a asumir estos valores de transformación integral en nuestras vidas. Podríamos llegar a la conclusión de que aproximadamente un 1% de Cataluña participa activamente en alguna iniciativa autogestionaria, y que entre un 5 o un 10% es directamente afín, aunque no participe o sólo lo haya hecho esporádicamente. Si hubiéramos estado pensando en eso hace 15 años, cuando no existían casi cooperativas de consumo, ni centros sociales autogestionados, ni redes de intercambio, ni escuelitas libres, ni mucho menos el planteamiento de llevar a cabo cooperativas integrales, habríamos concluido seguramente que el número de participantes era al menos 10 veces menor; pero sin el esfuerzo de aquella pequeña minoría ahora estaríamos muy lejos de donde estamos.

Si seguimos esta progresión el 10% de la población participará activamente en 2028 y al menos el 50% será afín directamente y/o habrá participado en algún momento de su vida.

Más vale una libertad peligrosa que una servidumbre tranquila

Ahora mismo no es el hecho de ser minoría, ni el dinero, ni la cárcel, ni la policía, lo que nos debe dar miedo, lo que debe darnos miedo es el propi miedo, porque es el único que realmente nos separa del empoderamiento que necesitamos para recuperar el control de nuestras vidas y permitirnos construir la sociedad que queremos. Así pues, compañeros, compañeras os pedimos que superéis vuestros miedos.

No hay seguridad a corto plazo que pueda ser excusa, para dejar para después el compromiso con otra sociedad, lo que está en juego es el compromiso con nosotros mismos, para vivir de la manera que queremos vivir y sentirnos bien así.

Salir a la calle hasta agotarnos no es suficiente. Podemos ir más allá. Podemos desobedecer cualquier autoridad impuesta, podemos dejar de comprar a las multinacionales y hacerlo en comercio local, directo, podemos autoabastecernos, hacer intercambios; podemos usar monedas sociales. Podemos transformar nuestras relaciones personales. Podemos dejar de aceptar discriminaciones de cualquier tipo… Sean cuales sean nuestras cadenas, podemos romperlas.

No basta con la indignación y sólo el compromiso revolucionario que vaya acompañado de una actitud de Desobediencia Integral respecto al poder legal-político-financiero, podrá llevarnos a conseguir los cambios que queremos ver en el mundo.

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Llamamiento a la acción para extender la Revolución Integral
Con este llamamiento proponemos 3 acciones que tienen una relación directa con el hecho de ampliar los caminos que ya se están haciendo:

1ª acción POR NOSOTRAS; POR LA REVOLUCIÓN INTEGRAL: Del 15, 16 y 17 de marzo. 1º aniversario de la publicación Rebeláos y 4º aniversario de la publicación Podemos.

Llamamos a todas las cooperativas integrales, proyectos autogestionados, núcleos de autogestión local, ecoredes, y también a las iniciativas autónomas afines a los principios del Llamamiento a la Revolución Integral, para organizar jornadas descentralizadas de información y acogida, para facilitar la participación de todas las personas que quieran conocer lo que se está haciendo y dar ya el paso de empezar a ser parte de un proceso de construcción autogestionaria, fuera del capitalismo.

Proponemos una acción similar a la que ya se hizo el 17 de septiembre de 2009, cuando más de un centenar de «puntos de encuentro» salieron a la calle. Ahora, con la oportunidad de vincular a realidades de construcción social mucho más avanzadas que las que había en ese momento. Y en esta ocasión no proponemos una manera concreta de acoger a las personas interesadas, sino que invitamos a la creatividad de cada proceso para adaptar y dar forma a la propuesta según el momento en que se esté.

Provisionalmente, iremos colgando las novedades de esta acción en este enlace: http://www.enricduran.cat/15-17M y en breve activaremos otra página específica para recoger todas las informaciones, entre ellas un mapeo de las convocatorias de jornadas que se vayan realizando y un calendario común.

2a acción FRENTE LA BANCA: Del 18 de marzo al 17 de abril.

Llamamos a una transferencia de depósitos bancarios. A cerrar acciones, fondos de inversión y depósitos y trasladarlos para abrir nuevos depósitos en la banca ética y cooperativa. Sólo así promoveremos la reactivación del tipo de economía que es deseable para el bien común y para la mayoría de la población. Dejaremos de financiar la economía de casino y contribuiremos a financiar proyectos cooperativos, autogestionados, que cubran necesidades reales de la gente.

Al mismo tiempo invitamos a cerrar cuentas de las que se pueda prescindir en banca convencional.

Posibles opciones donde transferir los depósitos:

Fiare: Proyecto de banca ética cooperativa de ámbito europeo. Ya hace años que acepta depósitos bancarios y realiza préstamos a proyectos sociales y cooperativos. En el último trimestre de este año, empezará también a aceptar cuentas corrientes. Más info: http://www.fiare.org

 

Coop 57: Cooperativa de servicios financieros éticos y solidarios, que gestiona ahorro y préstamos a proyectos de economía social que promuevan la ocupación, fomenten el cooperativismo, la solidaridad, la sostenibilidad sobre la base de principios éticos y solidarios. Más info: http://www.coop57.coop

Som energa: Cooperativa de producción y consumo de energías renovables. No es un banco, ni una entidad financiera, pero con los ahorros de sus socios, desarrolla la creación de proyectos cooperativos de energías renovables. Más info: http://www.somenergia.coop

Casx: Cooperativa de Autofinanciación Social en Red. Es un proyecto incipiente, de carácter asambleario y sin intereses, que presta los ahorros de sus socios, a proyectos autogestionados y afines a sus principios que son similares a los de la Revolución Integral. Coincidiendo con esta acción vivirá el primer aniversario desde su puesta en marcha. Más info: http://www.casx.cat

[En otros territorios, si se quiere participar se podrían sustituir o ampliar estas propuestas con otras entidades propias de su lugar]

El significado de esta acción es evidente. Es necesario que cortemos, en la medida que nos sea posible, cualquier colaboración con la banca capitalista, que con su práctica especulativa ha hundido la economía de millones y millones de personas. La elección de dónde tenemos depositados los ahorros es una de las maneras más contundentes de definir nuestros valores y manera de vivir.

3a acción   FRENTE DEL ESTADO: De cara a abril y mayo.

Llamada a la insumisión fiscal en la declaración de renta. Como ya promovimos el año pasado con el Manual de desobediencia económica, esta vez volveremos a participar de la llamada para iniciar y extender una acción de insumisión fiscal en el Estado español, y hacia aquellos que lo controlan, como acción consecuente para demostrar que no pagaremos sus deudas, porque no reconocemos esta Constitución, ni el actual gobierno de títeres del capitalismo financiero global, ni tampoco, por lo tanto, los Presupuestos del Estado 2013.

En lugar de ello apoyamos la autogestión fiscal. Por eso promoveremos que los recursos que no queremos pagarle al Estado se deriven a proyectos autogestionados que sean útiles para cubrir las necesidades de la población.

Para seguir con esta campaña haremos una edición actualizada del Manual de desobediencia económica y actualizaremos la página www.derechoderebelion.net

Asimismo, también reconocemos y apoyamos otras iniciativas que se están trabajando al respecto como la “Campaña de prenda fiscal contra la corrupción” promovida por la Llamada a la desobediencia que consiste en consignar un depósito a la agencia tributaria que hacienda no podrá cobrar si no cumple las demandas de transparencia institucional que solicita la campaña.

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Y más allá de las acciones coordinadas que nos pueden ayudar a reconocernos y a aglutinar nuevas participantes, lo fundamental es continuar en el día a día que estamos construyendo.

Con el apoyo mutuo nos ayudaremos en las dificultades; desde la autogestión podemos solucionar los problemas de vecinos y vecinas, mucho mejor de como lo está haciendo el Estado.

Todas las que somos nos podemos enredar para convertir nuestras vidas en una Desobediencia Integral al poder y en una construcción conjunta de la sociedad que llevamos dentro. Por eso, hace unos días, un grupo de personas de proyectos afines a la Revolución Integral, pusimos en marcha el Llamamiento a la Revolución Integral, para construir un espacio ideológico y político internacional. Lo podéis encontrar en http://www.integrarevolucio.net




¡Que vivan los y las desobedientes, qué viva la Revolución Integral!

Enric Duran Giralt

22/02/2013


Pd:
Quiero aclarar que en este comunicado y en esta llamada a la acción sólo hago la función de altavoz de un pensamiento y de un proceso que son colectivos, y que es el colectivo que lo está haciendo y lo seguirá haciendo posible. Por las circunstancias judiciales ahora mismo me corresponde tener una visibilidad simbólica, a la vez que una invisibilidad física. Sería deseable que en otra ocasión le correspondiera a otra persona. Y no me refiero a la farsa judicial, sino al papel de altavoz.

Ni leyes para mantener las desigualdades, ni juicios que perpetúen la opresión. Reconstruyamos el ser comunitario

Este artículo también está disponible en: Francés
Escucha aquí el audio del comunicado

AUDIENCIA7
Comunicado de Enric Duran (1/3)

Nuestra sociedad parece no concebir que se pueda vivir de otra manera que no sea bajo el régimen de la ley. Con una educación que desde la infancia nos mata el espíritu de rebelión y nos conduce hacia una obediencia ciega a la autoridad, perdemos toda iniciativa y la mera costumbre de razonar. Hace siglos que los gobernantes insisten: respeto a la ley, obediencia a la autoridad. La mayoría de los padres y madres educan a sus hijos con este sentimiento y la escuela lo fortalece, convirtiendo a la ley en culto y en conductas ejemplares a aquellas que la protegen de los rebeldes.

Pero ¿de qué ley estamos hablando? Sabemos que el sistema legal de los Estados occidentales es hijo del Derecho Romano. Es decir, hijo de un sistema legislativo que se construyó en una época conocida por las barbaridades imperialistas y militares, una era en la que el esclavismo y la pena de muerte eran tan cotidianas como el sol y la luna. Un Imperio Romano que colonizó la Península Ibérica y con ésta a sus habitantes originarios. Desde entonces, hemos pasado por todo tipo de regímenes autoritarios, siglos y siglos de barbarie y perversión que han estado acompañados del sometimiento al Derecho Romano. Así hemos llegado hasta la mal llamada democracia que rige en la actualidad, sin que nunca haya habido una ruptura con el ordenamiento jurídico romano.

Habría que remontarse mil años atrás para comprender la fuerte aceptación e interiorización generalizada de expresiones como “obediencia a la ley”. Al conocer las atrocidades, que cometieron en épocas pasadas los nobles con los hombres y mujeres del pueblo, podemos entender que aquellos que nunca obtuvieron justicia vivieran como un triunfo el hecho de ver reconocidos, al menos en teoría, algunos de sus derechos personales que les permitirían salvarse de la arbitrariedad de los señores.

Cabe decir que todavía en los siglos XIX y XX se consideraban los derechos como una concesión que hacía el Estado a los individuos, o dicho de otra manera, como una conquista del pueblo respecto a la predisposición del Estado a tener un poder absoluto sobre la vida de las personas.

La Declaración Universal de los Derechos Humanos aún no ha logrado en la actualidad tener preeminencia en relación a los intereses específicos de los mal llamados Estados-Nación que, basándose en las prioridades gubernamentales y los intereses de los poderes económicos, consideran las libertades individuales y los derechos colectivos como un fin deseable, pero no de obligado respeto.

Todavía hoy vemos reproducirse un hecho paradójico: las personas, queriendo ser libres, empiezan por pedir a sus opresores que los protejan modificando las leyes creadas por estos mismos opresores, pero la posibilidad de modificación de leyes en base al bien común no es más que una táctica preconcebida que consiste en hacer pequeñas concesiones para conseguir el conformismo y la aceptación sumisa de las grandes injusticias por parte de la mayoría de la población.

Pese a todo, siempre encontramos rebeldes que no quieren obedecer las leyes, especialmente, si conocen los intereses de control que las promueven y desconfían de las intenciones de quienes las dictan; más aún si son personas que se sienten capaces de crear y convivir en estructuras sociales horizontales en las que no son necesarias más normas que aquellas dictadas por el sentido común y la solidaridad.

Es el legislador el que confunde, en un sólo y mismo código, las máximas que representan los principios de convivencia con las normas que consagran la desigualdad. Las costumbres y tradiciones, que son absolutamente necesarias para la existencia de las sociedad, están hábilmente mezcladas con estas otras normas que sólo son beneficiosas para los dominantes y que se mantienen por el temor a suplicios peores.

Echamos de menos en todo este recorrido histórico una ruptura jurídica, una nueva construcción social del Derecho y los acuerdos de convivencia, que no sea fruto de la reforma de una época anterior más oscura, que no tenga sus raíces en el poder absolutista de la era de los emperadores, los reyes y los dictadores.

En la época reciente, la de las llamadas democracias capitalistas y la “división de poderes”, el poder judicial forma parte de los tres poderes opresores junto con el legislativo y el ejecutivo. El poder judicial es el guardián supremo de la obediencia y el control social mediante la vigilancia del cumplimiento de todo tipo leyes, por más que sean abusivas e injustas.

El sistema judicial se compone, sobre todo, de jueces y magistrados y, dada la división de poderes, teóricamente goza de independencia respecto al ejecutivo y el legislativo. Pero esta idea es errónea ya que, en la práctica, por su capacidad de limitar la actividad del gobierno y la aprobación de nuevas leyes, influye de forma determinante en la formulación y ejecución de las políticas públicas. Al mismo tiempo, depende del ejecutivo a través del Ministerio de Justicia, que es quien le asigna presupuestos o establece los mecanismos de elección de los cargos judiciales. Por todo ello, tal supuesta independencia no es más que un espejismo.

Lo expuesto hasta ahora no es más que una aproximación general sobre los Estados supuestamente democráticos de Europa. A continuación, nos centraremos un poco más en la opresión directa que nos ha tocado vivir.

En España, el órgano de gobierno autónomo del poder judicial, con competencia en todo el territorio, es el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ). Se creó en 1978 para mitigar la influencia de los elementos franquistas, con la principal función de velar por la garantía de independencia de jueces y magistrados frente a los otros poderes del Estado y se sitúa en una posición institucional de paridad con el Gobierno, el Congreso los Diputados, el Senado y el Tribunal Constitucional.

Recientemente, el Consejo de Ministros del Estado español, a propuesta del Ministro de Justicia Alberto Ruiz-Gallardón, ha aprobado un proyecto de modificación de la Ley Orgánica del Poder Judicial. La reforma pretende reforzar el hecho de que sean los políticos (los más obedientes perros del BCE y el FMI) los que manden, teniendo en sus manos la capacidad de colocar a jueces, corruptos o no, en los lugares de autogobierno. Con tal propósito, se prevé que cualquier juez pueda presentarse como vocal del CGPJ con el apoyo de sólo 25 miembros de la judicatura, cuando hasta ahora debían ser 100. El hecho de que los vocales tengan que ser refrendados por mayoría de 3/5 en el Parlamento hace que, en la práctica, sea el PPSOE quien elige y, ahora mismo, la mayoría absoluta garantiza al PP la posibilidad de nombramiento en función de la naturaleza ideológica del candidato. En medio de los escándalos de corrupción política que afectan a todos los estamentos gubernamentales parece vital para el PP asegurarse un poder judicial afín para perpetuarse en el poder y mantenerse impune.

Por encima de la pirámide de los órganos jurisdiccionales está, como ojo vigilante, el Tribunal Constitucional, que debe velar por el cumplimiento de la Constitución Española a través de la revisión de las leyes y las normas con rango de ley.

La Constitución vigente, de 1978, es el resultado de un pacto entre las fuerzas de la dictadura y las opuestas, pacto que fue aprobado bajo el control armado del ejército franquista que, maquillado de democracia, consiguió ser aceptado en referéndum.

Pero, ¿qué podríamos esperar de un sistema judicial que se somete al mantenimiento de una estructura visiblemente fascista? Nada bueno, al igual que poco más podríamos esperar si la Constitución se hubiera redactado y firmado en otras circunstancias, ya que en su redacción está implícito el autoritarismo y el sometimiento de la mayoría a los intereses de una minoría que ha secuestrado el poder y no está dispuesta a devolverlo a la ciudadanía.

Y en paralelo a todo el esfuerzo por aparentar independencia, la cruda realidad nos hace ver que los que han tocado poder, ya sea político, financiero o propiamente judicial, no terminan nunca en prisión. No han ido a la cárcel si han asesinado bajo una dictadura fascista, como nos recordarán los que luchan por la defensa de la Memoria Histórica. Ni tampoco han acudido hoy por hoy, los que en la actualidad han sido responsables, con la corrupción política y el crédito sin control, de la crisis sistémica que nos acompaña, la cual ya ha arruinado económicamente a cientos de miles de personas y que, dada la impunidad de los culpables, a nivel popular tiene más tirón denominarla, simplemente, “una gran estafa.”

No somos los únicos que sentimos que la justicia es injusta y que vemos como la corrupción ha llegado a todos los estamentos de la mal llamada democracia. Desde la misma “boca del lobo”, más de 1000 miembros de la carrera judicial se adhirieron en 2010 a un manifiesto que denunciaba la “politización” del sistema judicial y advertía de que peligraba la independencia de la justicia. Un año antes, en un estudio realizado por el Consejo General de la Abogacía española con más de 5.000 abogados, se concluyó que el 85% estaban de acuerdo en que el Consejo General del Poder Judicial se ha convertido en un órgano tan politizado que difícilmente puede gestionar de forma eficiente e imparcial el funcionamiento de la justicia. En este mismo estudio se afirmaba que el 71% de los abogados pensaba que la justicia funciona mal, pero a la vez, el 82% creían que con todos sus defectos e imperfecciones, la Administración de Justicia representa la garantía última de la defensa de la democracia y de las libertades.

Nos podemos preguntar que pensarán ahora, cuando en este 2012 se ha producido una “elitización” del acceso al sistema judicial, a través de un incremento de la tasas judiciales que privan de la defensa de sus derechos a quien no tiene capacidad económica suficiente. Lo que, sumado a los costes de procuradores y abogados, desincentiva a quienes no son ricos de defender sus derechos por vías judiciales.

¿Y se atreven a mantener hipócritamente el artículo constitucional “Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación ninguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social“?

Éste no es más que uno de muchos ejemplos de cómo la ley dice una cosa y en la realidad en pasa otra; de cómo el Estado se plantea mejorarnos la vida y sucede lo contrario, de cómo determinados funcionarios dicen deber al pueblo su existencia y en realidad atentan contra el pueblo. A todo enfrentamiento contra la vieja hipocresía liberal para construir dignidad deberíamos llamarlo políticamente “descolonización”.

En este contexto discordante, los actores de la justicia, al igual que los médicos o los periodistas, tienen que sufrir lo que se llama disonancia cognitiva, un mecanismo psicológico que se activa cuando una persona se ve forzada a hacer algo completamente diferente a lo que en origen era su sentir. Cuando las recompensas o los castigos se incrementan, la magnitud de la disonancia crece, esta situación lleva a que los viejos sueños de juventud se dobleguen al pragmatismo. Un mecanismo psicológico que el poder político y económico sabe aprovechar.

Para poder serlo, un juez debe ser despojado de todos los sentimientos que forman la parte más noble de la naturaleza humana y vivir en un mundo de ficciones jurídicas, aplicando penas de privación de libertad sin pensar, ni siquiera un momento, en el abismo de degradación en el que ha caído frente a los que condena. Vemos una raza confeccionadora de leyes, que legisla sin saber sobre lo que legisla, pero que no olvida la multa que afecta a hombres mil veces menos inmorales de lo que son ellos mismos. Vemos, al fin y al cabo, la pérdida de sentimiento humano del carcelero, al policía convertido en perro de presa, al espía despreciandose a sí mismo, la delación transformada en virtud, la corrupción erigida en sistema, todos los vicios, todo lo perverso de la naturaleza humana favorecido y cultivado para el triunfo de la ley.

¿Podemos entender que en más de dos milenios no haya habido una revolución jurídica? ¿Podemos aceptar que estemos todavía sufriendo que un reducido grupo de elegidos, en base a su ideología conservadora y afín al gobierno de turno, tengan el papel de dioses y puedan decidir sobre el futuro de nuestras vidas?

Podemos asumir que nos rija un sistema basado en la penalización, en el castigo,un sistema que no deja de encontrar atajos para que los del bando del poder no vayan a la cárcel, mientras encarcela  a quienes  somos más activos como pueblo? Nos encarcelan a la que pueden sin tener en cuenta todo lo que en positivo podemos estar haciendo para mejorar la sociedad ?. En todo caso, si lo tienen en cuenta, será para agravar nuestra pena, ya que son parte interesada en perpetuarse en el mismo poder que queremos hacer caer. ¿Pueden ser parte implicada y al mismo tiempo jueces?

Una figura, la de los jueces, que históricamente se ha puesto al servicio de cualquier régimen, imperial, dictatorial, falsamente democrático, oligárquico, plutocrático o de la naturaleza que sea, mientras sea eficaz para perpetuar las desigualdades. ¿Esta gente nos debe juzgar? ¿Y quién los juzgará a ellos?

¿Realmente les queremos pedir que nos absuelvan después de juzgarnos? ¿En base a qué les deberíamos dar la legitimidad para ser jueces de nuestro destino?

Nunca hemos decidido que haya una élite por encima nosotros que tenga atribuida la capacidad de juzgarnos; nunca desde la soberanía popular se ha delegado legítimamente el delicado papel de decidir sobre el bien y el mal. Nunca hemos participado de una deliberación seria sobre la justicia y el derecho.

Es necesario que descolonicemos el imaginario jurídico heredado de un Imperio, de cuando éramos plebeyos y los patricios nos juzgaban para imponernos sus leyes. Es necesario que recuperemos nuestra autonomía como pueblo. No tenemos que pedir permiso para ser libres, ni tenemos que pedir permiso para autoorganizarnos; tenemos que empoderarnos y ser capaces de resolver entre nosotros los conflictos que, indudablemente, surgirán de la convivencia entre personas, aún perturbadas por la falta de confianza y por el miedo.

Se nos puede llamar soñadores, se nos puede llamar radicales, se nos puede llamar rebeldes, se nos puede decir que somos muchas cosas, pero no se nos puede juzgar por serlo, en base a los paradigmas de un sistema caduco y envejecido que debería dejar paso a la renovación de la cultura y la recuperación de los valores comunitarios entre los seres humanos.

El sistema no parará de perfeccionar sus métodos de dominio y sabemos que ya no le basta con las leyes. Una manera de extender este dominio es mediante la patologización de los comportamientos molestos. Últimamente se ha catalogado la rebeldía como enfermedad psiquiátrica, dando la posibilidad de corregir desde la infancia todo indicio de cuestionamiento a la autoridad y fomentando las actitudes sumisas con medicación científicamente avalada para lograr el control social. Pero bueno, si hay que desobedecer a determinados médicos también lo haremos.

Por todo lo expuesto nos declaramos en alegre y constructiva rebeldía.

Cada vez somos y seremos más los y las que desobedeceremos toda ley que venga impuesta por tribunales alejados de nuestras vidas y sometidos a unas leyes superiores que, si en otro tiempo tuvieron un carácter religioso, en la actualidad, esa divinidad se ha disfrazado de dinero, de avaricia, de egoísmo y de destrucción de la Tierra y de la dignidad humana.

Declaramos abiertamente nuestra desobediencia a los sistemas judiciales de los Estados y a todas las herramientas de las que éstos disponen para tratar de impedir que llevamos a la práctica nuestra voluntad profunda de emancipación y reconstrucción del ser comunitario.

Sin sentimientos de apoyo mutuo y práctica de solidaridad, la vida en sociedad de los humanos hubiera sido prácticamente imposible. Y estos sentimientos y prácticas no han sido establecidos por las leyes; son anteriores a todas las leyes y provienen de la experimentación y el aprendizaje útil de generaciones y generaciones, de la cooperación necesaria para mantener la cohesión social.

La hospitalidad, el respeto a la vida, el sentimiento de reciprocidad, la compasión, el apoyo mutuo, el autolimitarse uno mismo en interés de la comunidad, entre otras cosas, son consecuencia de la vida en común entre personas libres, adheridas a unos principios comunes y no sometidas a ninguna autoridad externa a su propia colectividad.

Necesitamos una nueva institucionalidad de derechos y deberes, fundamentada en valores sociopolíticos comunitarios. La evaluación y mejora de los comportamientos en el seno de la sociedad debe recuperar la escala humana, debe hacerse en proximidad, entre personas que se conocen, que tienen principios comunes, que se tienen confianza, que cooperan recíprocamente y que se pueden mirar a los ojos.

Enric Duran Giralt
20/02/2013